EtiquetaTomás Simón

¡¡El precio nos fascina!!

El precio es una característica de los productos o materiales que nos fascina. ¿Por qué?, pues porque se nos antoja fácilmente medible y muy sencillo de comparar.

Siempre se piensa que un número, una cifra, es más concreto. Ofrece la apariencia de ser más científico y, sin embargo, no lo es. No lo es porque el precio de cada operación viene referido a unas condiciones particulares acordadas. Muchas veces, la mayoría, lo que determina el precio son otros aspectos que no consisten en el propio producto y su embalaje. Me explico: los plazos y horarios de entrega, el transporte y la forma de pago condicionan absolutamente el precio.

¿Cuál es el precio de un producto?

El precio de un producto se suele decir que es lo que alguien esté dispuesto a pagar por él. Esto parece una definición adecuada, pero antes de ver el “cuánto” habría que aclarar el “qué”.

Para demostrar lo anterior sólo hay que prestar atención a las razones por las que Apple es capaz de vender los smartphones más caros que nadie (fueron los primeros en sacar el producto, es muy fácil de usar, es todo un indicador de estatus y sus clientes están dispuestos a pagar por ello).

Es muy común en nuestro sector eléctrico la comparación sólo de los precios (“el cuánto”) sin estudiar o comparar el resto de condiciones que nos ofrece el proveedor (“el qué”) para darnos el precio correspondiente.

Debemos siempre comparar cosas iguales y para ello no sólo hay que mirar el precio, sino que también debemos comparar el resto de elementos que pueden entran en juego.

Blog_el precio

Siempre hay un competidor que vende más barato, lo que hay que tener en cuenta son “los condicionantes”, aspectos que deben llevarnos a la reflexión para alejarnos un poco de la tiranía del precio.

Para terminar, concluyo invitando a todos a que busquemos la fascinación no sólo por el precio, sino por el resto de condicionantes de una oferta.

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Un café, por favor. ¡Gracias!

Cierto es que vivimos en un mundo complejo y nos levantamos cada mañana con malas noticias difundidas por los medios de comunicación. A lo que se une que en nuestro entorno cotidiano somos testigos de actuaciones y comportamientos, tanto personales como profesionales, que sólo conducen a situaciones y respuestas negativas. Cada día somos más egoístas, en lugar de pensar en las cosas desde el punto de vista “conviene o no conviene”, valoramos todo en términos de “me conviene o no me conviene”.

Pues bien, en esta sociedad tan complicada que nos ha tocado vivir aún quedan –quedamos– personas que creen y actúan de otra manera y que quiero reivindicar en este primer post. Además, y dicho sea de paso, son personas a las que les va bien en la vida. Al hilo de esto, quiero relatar una anécdota: paseando con mi mujer por mi pueblo (Boadilla del Monte, en Madrid), leímos en un cartel de un bar, colocado en la calle, este texto:

Un café…1,90 €
Un café, por favor…1.80 €
Un café, por favor ¡Gracias! …1,70 €

Esta simpática “oferta” de la cafetería pone en evidencia que se ha dejado un tanto de lado la costumbre de hablar con respeto y consideración a los demás. Una sonrisa y tener una actitud positiva ante la vida transmite desde el primer momento otros mensajes a nuestro interlocutor.

¿Por qué no rescatar palabras y frases que están ahí y que parece que ahora se nos han olvidado? Gracias; por favor; confío en ti; nosotros; cuento contigo; empecemos de nuevo; es una buena idea; perdona; es una buena persona; seguro que lo conseguirás; etc. Todas son expresiones que permiten allanar una conversación difícil. Os animo a DECIR todas esas palabras y frases, a veces arrinconadas.

Y también os animo a EVITAR actitudes y pautas ‘superficiales’, aparentar lo que no eres, decir lo que no sientes, comparar y compararte, creerte más que los demás, criticar, desconfiar del prójimo, emitir juicios precipitados, entablar conversaciones catastrofistas, perder la fe en tus habilidades y muchas más. Todo ello no conduce a ningún lugar.

En el sector eléctrico, que ha atravesado siete años de sufrimiento, quizás sea necesaria una buena dosis de aplicar todo lo anterior. La caída de ventas y la falta de perspectivas de negocio en los últimos años ha hecho que todos estemos algo irascibles y con unas tremendas ganas de que el mercado mejore, en busca de la ansiada reactivación. Todos los indicadores apuntan a una cierta mejoría durante el año 2014 (en el entorno del +6%) y con seguridad un porcentaje mayor en 2015. Os invito a todos a practicar esta forma de entender las relaciones, basadas en la educación y la urbanidad, un tanto abandonadas; seguro que los obstáculos en nuestro trabajo serán menores.

Para acabar, recomiendo que para estar bien con uno mismo es ideal rodearse de buenos amigos, manifestar tus sentimientos con sencillez, ser siempre tú mismo, escuchar más que hablar, no perder el norte, compartir lo que tengas, pedir ayuda cuando la necesites, reconocer tus errores, echar una mano a quien lo necesite y disfrutar de todo lo que hagas.

Termino con una bendición irlandesa que me encanta:

“Que el Camino venga a vuestro encuentro
Que el Viento os sople en la espalda
Que el Sol caliente despacio vuestra cara
y Que la Lluvia caiga suave sobre vuestros campos”

Y después del esfuerzo de escribir todo lo anterior, me voy a tomar algo al bar de abajo: “un café, por favor. ¡Gracias!”

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