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Las ciudades en el año 2020

Tras una financiación de 16,3 millones de euros del CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial), el principal proyecto español en el ámbito de las smart cities, denominado CIUDAD 2020, ha terminado después de cuatro años de duro trabajo.

Ahora lo que toca es trasladar a la realidad las soluciones desarrolladas en la teoría y que se den a conocer al conjunto de los ciudadanos, así como que se tome conciencia de que las personas son las protagonistas en la mejora de las ciudades, de ahí el término que últimamente se está escuchando mucho de “humanizar las ciudades”.

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Si eres uno más, desaparecerás

Hablaba no hace muchos días con un cliente y nos preguntábamos hacia dónde va el mercado eléctrico en cuanto a los precios a los que se está llegando en cualquier gama de producto. Cuando nada te diferencia de tus competidores, lo único que te queda es bajar el precio, pero debes tener en cuenta que siempre hay alguien dispuesto a venderlo más barato. La clave está en la diferenciación.

En la actualidad, se está produciendo una tendencia generalizada a convertir todos los productos en commodities. Estamos en el tiempo de los clones, porque tenemos una inmensa cantidad de productos similares en el sector de material eléctrico en cualquier producto que escojas. Por este motivo, diferenciarse del resto puede significar sobrevivir, y alejarse de la guerra de precios es obligatorio para el sostenimiento del negocio.

Hay una frase de Ronni Apteker, empresario y escritor sudafricano, que viene a colación de lo anterior: “si no eres capaz de diferenciarte por alguna razón, serás sustituido por cualquier razón”.

Bombillas-en-fila

En los últimos tiempos los expertos están haciendo correr ríos de tinta sobre los aspectos que los emprendedores y las empresas debieran estar pensando para distinguirse del resto, por lo que me voy a permitir exponer en este post algunas de las tendencias de las muchas que proponen:

  • La consagración del smartphone y sus aplicaciones. Dicen que en el próximo lustro saldremos sin cartera y comparemos todo con el teléfono móvil.
  • La co-creación. La inmersión del cliente en los procesos de la empresa y su implicación en el diseño aumentarán los niveles de satisfacción.
  • Fomenta el juego. La integración de elementos lúdicos en el contacto con el cliente favorecerá la receptividad por parte de los clientes.
  • Vende tiempo. Cada vez más tenemos la sensación de que el tiempo se nos va, de que no somos capaces de gestionarlo adecuadamente y que lo perdemos con frecuencia. Por ello, cobran importancia los productos que mejoren el aprovechamiento del tiempo.
  • El internet de las cosas y la humanización de la tecnología. El número de objetos cotidianos interconectados aumentará en el futuro inmediato.
  • Simple, sencillo y rápido. Hay que simplificarlo todo.
  • Cuenta historias (story-telling). Las empresas tendrán que acostumbrarse a generar historias que interactúen con los clientes de manera que se pongan en marcha los interruptores que incitan a la acción. El vídeo y el denominado PDA (Pequeño Documento Audiovisual) tendrán un papel fundamental.
  • Ética, transparencia y sostenibilidad. Los clientes demandan información inmediata y real, sin letra pequeña, además de comportamientos éticos sustentados en determinados valores y respetuosos con el medio ambiente.

Los expertos opinan que todo ocurre en la mente del cliente y que es allí donde podemos apropiarnos de una idea simple que haga mejorar nuestro producto. En marketing se dice que “lo que somos no importa”, solo es relevante “lo que el cliente piensa que somos”.

Por tanto, para diferenciarse de los competidores hay que buscar ser únicos y diferenciarnos de los demás porque aportemos valor a nuestros clientes con las tres cosas más importantes que se necesitan: el producto, la comunicación y las personas. El producto debe tener prestaciones y diseño y ofrecer servicios adicionales. La comunicación debe llegar correctamente al cliente, “debe tocarle la fibra” y estimular la venta. Y finalmente debemos rodearnos de personas que hagan que nuestra organización genere confianza para construir las relaciones personales y profesionales necesarias para llevar a cabo la venta.

Para finalizar, dejo para la reflexión una frase de Jack Welch, legendario ejecutivo de General Electric, que me encanta: “Cuando el ritmo del cambio dentro de las empresas es superado por el ritmo de cambios de fuera, el final está cerca”.

¡¡Que seáis buenos!!

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Inteligencia comercial y tecnología Led

Hace pocos días, en una reunión de antiguos compañeros de trabajo, hablábamos de forma distendida sobre el futuro de la iluminación en España –“somos así de atrevidos”– con motivo del desarrollo y pujanza que está alcanzando una nueva fuente de luz, el Led.

Si, como nos indican los fabricantes más importantes del mercado, la duración de esta tecnología es de 50.000 horas, tendríamos que una lámpara para el hogar podría durar 45 años (suponiendo que la encendiéramos tres horas al día) y una luminaria de oficina o de alumbrado público podría alcanzar una vida útil de 17 años (entendiendo que estaría encendida ocho horas al día).

Vistas así las cosas, parece que casi nos hallamos en lo que podríamos denominar un boom en la venta de estos productos Led, en una etapa inicial, pero que luego se llegaría a producir un cierto parón y sólo existirían los mantenimientos y las reposiciones. De ahí nuestra preocupación por el sector: ¿qué pasará entonces con la evolución comercial de los fabricantes de estos productos? Presumiblemente, tendrán que reorientarse a otras soluciones con objeto de mantener las ventas, o tendrán que reinventarse. A partir de ahí, el cruce de opiniones y reflexiones nos llevó a unir diferentes puntos de vista que ya están sucediendo en este momento, y que podría resumirse en los aspectos siguientes.

En algún momento no muy lejano, todo estará conectado. El “Internet de las cosas” (o Internet of Everything”) es el culpable de la conexión de personas, equipos, procesos y datos. Imaginad que, cuando entremos en un restaurante, detecten nuestra presencia concreta y, de esa manera, sean conocedores de nuestros gustos y preferencias gastronómicas, basándose en criterios preseleccionados.

¿Cómo nos detectan? Pues a través de nuestro smartphone, tableta u ordenador, que todo el mundo en la actualidad dispone. Los sensores de detección estarán ubicados en cualquier sitio, como en las luminarias o downlights que se instalan en el restaurante o en los equipos del alumbrado exterior, por mencionar solamente algunos ejemplos. Así se conocerá, no tardando mucho, nuestra presencia en la zona o el comercio correspondiente; es la llamada “Inteligencia Comercial”.

La unión de la “conexión total” con la “gestión de los datos” nos va a condicionar mucho en el futuro. La capacidad para gestionar datos a partir de de la geolocalización de un comprador, usuario o interesado es un elemento a tener en cuenta para un futuro negocio. La comercialización de servicios basada en la ubicación crecerá mucho en los próximos cuatro años, según indican numerosos expertos.

En estos momentos, una empresa ya puede predecir que un cliente necesita un medicamento contra la alergia basándose en la cantidad de polen en suspensión que los informes municipales ofrecen en tiempo real. A partir de ahí, la “ciudad inteligente” (o smart city), conectando datos y personas, se convierte en la “ciudad mágica” y se puede dispensar a ese afectado el medicamento en la zona donde éste se encuentre.

“Si un vendedor conociera qué desea o necesita su cliente potencial, cuándo lo va a demandar y dónde está en el momento que lo requiere”, estará muy cerca de venderlo, ¿no es así?. Digamos que por ahí van los tiros.

Por tanto, podríamos suponer que la iluminación en el futuro se regalará, será gratuita para el cliente, que tendrá que pagar al proveedor de servicios que le informará sobre las personas que tiene en su negocio, sus gustos, consumos habituales, etc. A su vez, será el proveedor de estos servicios quien pague al fabricante de luminarias la incorporación de sus sensores en las mismas. ¿Por qué no podría ser así?

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