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Época de rebajas

El sector de los proveedores de sistemas y equipamiento logístico se ha ido de compras y parece que ha encontrado buenas oportunidades, pues ha enlazado las rebajas de inverno con las de verano sin solución  de continuidad.

No es fácil encontrar razones para este comportamiento en “modo compra” en el que se han situado empresas casi de cualquier perfil de nuestro sector, ya sean proveedoras de servicios logísticos, ya de mensajería, de intralogística, de carretillas elevadoras, de implementos…

Podría pensarse que es un reflejo de  que la situación económica ha cambiado su tendencia y las perspectivas animan a esa compra para buscar mejores posiciones, ante la época expansiva que ahora debería tocar; podría pensarse que algunos de quienes han culminado la travesía de estos últimos años y han sobrevivido, se sienten fuertes y capaces de absorber mediante compra a otros también supervivientes, saneados por tanto, pero no tan fuertes para persistir en solitario; o podría pensarse que la concentración es el camino empresarial más cierto para medrar. Podría, pero también hay razones para desbaratar éstas por insuficientes. Remedando al filósofo, si hay algo seguro hoy, es que no hay nada seguro.

En todo caso lo cierto es que 1) Hay dinero para gastar y 2) Hay estrategias que pasan por el crecimiento a base de adquisiciones. Y aquí están las muestras, a vuela pluma, de algunas noticias que hemos publicado desde diciembre pasado: FedEx compra TNT Express; TVH a DanTruck; Hyster- Yale ha comprado Bolzoni y una empresa de telemetría; SSI Schaefer a RO-BER; GLS a ASM; Kion a Dematic (que a su vez había comprado poco antes a NDC) e ID Logistics a Logiters.

Las compras siguen siendo el camino más rápido para crecer y diversificar y estas compañías, las compradoras, parecen tener prisa por obtener mejores posiciones en los diferentes mercados lo que habla, ahora sí y sin duda, de un horizonte del corto, medio y, quizás, largo plazo de expansión y estabilidad económica. No cabe otra razón. Al menos para los adquirientes.

Que aquí sea, aunque el panorama de noticias y datos económicos comparativos no arrojen un optimismo sin paliativos que, sin embargo, sí está instalado claramente en empresarios y comercializadores. Ni sí, ni no, sino todo lo contrario.

¡Buf! que me explique un economista este galimatías y lo que ocurrirá después… Ah, no que estos sólo pueden explicarlo cuando ya ha ocurrido.

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Café para todos, por favor

Hay una evidencia en el Estado de las Autonomías que nos dimos merced a la Constitución de 1976, que este año cumple sus 40 primaveras: legislativamente ha servido para crear un galimatías en el que cada una de las 17 ha hecho de su capa un sayo, eso sí, sin distinción de tema o sector. Algo que se antoja incomprensible para propios y no les digo extraños. Una compañía extranjera no entiende que deba cumplir diecisiete reglamentaciones diferentes para establecerse en un mismo país. No he encontrado término opuesto a sinergia, que es lo que ocurre con esta situación. Habría que inventarlo.

Me viene esta disquisición, desesperada por inútil y desesperante por lo que entorpece, a propósito de una petición que hemos recibido, del todo lógica y que puede hacer mucho bien al sector de carretillas en España.

Recordarán los más habituales de nuestro boletín de noticias y web –de hecho se ha convertido en una de las noticias más leídas- como el director general de Industria, Energía y Minas de la Comunidad de Madrid, Carlos López Jimeno, anunciaba en el  III Encuentro Nacional de carretilleros del 18 de mayo pasado, la aprobación y puesta en marcha inmediata –a falta de cumplir con el siempre lento proceso burocrático- de un Plan Renove para el sector de carretillas, naturalmente en su ámbito de competencias: la Comunidad de Madrid.

La petición, de un distribuidor de carretillas levantino, es para que esta iniciativa de una sola Comunidad Autónoma se traslade, imite y desarrolle cual mancha de aceite en el resto del mapa autonómico. Y estoy seguro que no le faltan apoyos en otros lugares aunque no se hayan manifestado públicamente.

No soy partidario del “Estado de las subvenciones” salvo excepciones. Me parece que favorece la inoperancia, cercena el riesgo necesario para avanzar, se adentra en el terreno del amiguismo y el tráfico de influencias y discrimina. Sin embargo hay fórmulas como los Planes PIMA, PIVE o los Planes Renove (la Comunidad de Madrid ha puesto en marcha decenas, sí decenas) que en lugar de “salvar los muebles”, incentivan el negocio justo cuando se va a producir o ya se ha producido, ayudando tanto al que compra como al que vende.

El distribuidor de carretillas que mencionábamos nos solicitaba eco para su petición. Aquí está: café para todos, por favor. Quizás se quede en nada, quizás el galimatías autonómico se meriende esta iniciativa, o quizás sea otro brindis al sol como los que oímos en boca de políticos estos días, en un mitin tras otro. O quizás no. El Plan Renove para el sector de carretillas parecía un reto insalvable cuando empezamos a trabajar en él. Y aquí está. A veces la razón se impone.

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El precio oculto

Hace unos días alguien me preguntaba si yo creía que las empresas, quizás como un efecto colateral de la crisis, al haberse vuelto mucho más cautelosas y selectivas en sus inversiones, compraban ahora más por calidad que por precio. Mi respuesta fue rotunda: no.

Quizás no sea lo políticamente correcto, pero mi convicción es absoluta y se basa en lo que conozco y en lo me cuentan, muchas veces “fuera de micrófono” por así decirlo, tanto los que compran como los que venden.

No sé exactamente de dónde viene esta percepción, pero lo cierto es que comprar o vender por precio, es decir por su valor pecuniario como principal o único argumento de compra o venta, está mal visto. Las empresas proveedoras, presumen y hacen marketing por la calidad o características diferenciales de sus productos o servicios y dicen que el precio es sólo un componente más; sus clientes presumen o quieren presumir de comprar calidad, lo mejor, pero lo primero que miran es la “etiqueta” . Es algo así como dedicarse a la venta, ser vendedor: el mundo occidental del libre mercado es inconcebible sin esta figura profesional, pero pocos quieren serlo y los que lo son, llenan sus tarjetas de floridos eufemismos para obviar la palabra vendedor.

A las alturas de desarrollo tecnológico en el que estamos, con muchos productos por encima de la raya de la excelencia y compartiendo características muy similares, es absolutamente lógico que quienes venden lo intenten hacer al mínimo precio posible para levarse el gato al agua. Del otro lado y aunque siempre, siempre, ha sucedido igual, ahora con las cajas de caudales paupérrimas o en incipiente recuperación, es igualmente lógico que los compradores busquen los productos y servicios que precisan, también, al menor coste posible. Que nos lo digan a los que compartimos el sector logístico, una de cuyos ítems definitorios es proveer “al menor coste posible”.

Además, comprar por precio no siempre es comprar barato, o mejor, comprar barato puede ser comprar a un precio más alto, por ejemplo en un equipo de manipulación, cuyo coste total de propiedad, a lo largo del tiempo, puede penalizar un coste de adquisición inicial menos oneroso. Considerar esos costes añadidos, es comprar, también, por precio.

Pero mientras que no inventemos otro elemento reconocido universalmente que valore de otro modo los intercambios de productos o servicios, lo que alguien está dispuesto a pagar por algo y lo que alguien está dispuesto a vender por algo, en función del resto de los compradores y vendedores posibles, la famosa y omnipresente ley de la oferta y la demanda, ese será el precio del bien o servicio, y –salvo excepciones- la regla máxima en el ámbito de los negocios. Y no hay porqué ocultarlo.

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