Categoríadrones

Logística de bajos vuelos

Desde que a mediados del siglo pasado la logística y quienes la gestionan tomaran conciencia de su importancia y del auxilio que aportaba en múltiples labores, una de sus características intrínsecas ha sido su capacidad para absorber tecnologías emergentes y aplicarlas en la cadena de suministros rápidamente.

La informática y con ella el software, la robótica, los vehículos autónomos, la realidad virtual y aumentada, la automatización en múltiples registros, la captura de datos o la gestión de rutas merced al GPS, son algunos ejemplos de ello a los que podríamos añadir un largo etcétera.

Ahora empiezan a irrumpir en nuestro entorno profesional los drones. Al hilo del desenfreno en el que nos has tocado cohabitar, estos vehículos autónomos voladores han pasado en un abrir y cerrar de ojos de juguetes más o menos sofisticados, a estar presentes en múltiples aplicaciones industriales, desde la filmación para medios de comunicación a las inspecciones de seguridad en líneas de alta tensión. Y las aplicaciones se acumulan. La imaginación es el límite.

En España ya hay varias experiencias piloto en nuestro sector, ligadas a la distribución de paquetería. De momento. Y muchas otras que aún pasan desapercibidas por su carácter experimental o incipiente, pero que no tardarán en llegar. Hoy son sólo una prueba; mañana todo el mundo las usará. El “juguetito” es cada vez más serio y no parece tener barreras. Ha venido para quedarse. Eso es seguro. Y no sería de extrañar, dados los antecedentes, que fuera la logística, callada, opaca socialmente, pero insustituible, la que recogiera gran parte de sus aplicaciones, tan silenciosa como hábilmente, sin mucho ruido, como los propios drones.

Nosotros queremos poner nuestro granito de arena a esta irrupción tecnológica, que los límites de la seguridad aérea circunscriben a vuelos a baja altura. Por eso, con la colaboración del Centro Español de Logística (CEL) organizamos este miércoles, víspera del Día Europeo de la Logística –y con ese motivo onomástico- una mesa redonda para escuchar, debatir, aportar pero, sobre todo aprender y poner en común qué sabemos de los drones y qué pueden hacer por la distribución y la intralogística. De su desarrollo, ya que se celebra a puerta cerrada, daremos buena cuenta a través de nuestros canales impresos y on-line. CeMAT, Air Drone Logistics y Dimensia, se han unido a este inciativa.

La aplicación de los drones en logística está por hacer. Pero no se descuiden, que hoy medimos la implantación tecnológica en meses y puede que muy pronto estemos viendo estos artefactos cotidianamente y tarareando el “volare” de Domenico Modugno mientras deambulan grácilmente sobre “el azul pintado de azul y tan felices” ¿Me acompañan? “Nel blu di pinto di blu, felice di stare lassù”.

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

R2 D2 y la muñeca hinchable

Ahora que los más “friquis” de Star Wars velan armas para el estreno mundial de una nueva entrega de la saga galáctica, el próximo 18 de diciembre, los más “clásicos” de esos aficionados sienten algo de nostalgia por las primeras películas de la sexalogía y por sus personajes  autómatas que, parece, van a ser jubilados y sustituidos por otros nuevos. Pero que no desesperen, porque uno de ellos, R2 D2, el robot cabezón blanquiazul que se comunica con silbidos cibernéticos, puede tener una segunda “vida laboral” como cartero o empleado de paquetería.

Y es que el penúltimo invento para reparto capilar, que ahora se prueba como prototipo, se llama Transwheel Delivery Drone, algo así como dron de transporte rodante para reparto. Vistas las dificultades para la utilización de los drones aéreos por cuestiones de seguridad y potencial congestión del espacio de vuelo, sobre todo en lugares habitados, esta solución terrestre (pueden encontrarla en Internet) ideada por un ingeniero israelí, puede ser una alternativa válida, ya que utiliza la red viaria convencional como cualquier otro vehículo de reparto, y respeta sus reglas y limitaciones (semáforos, cruces, etc.).

Por si fuera poco, incluso podría ser escalable, es decir, el original diseño monocíclico tendría la facultad de combinarse en varias unidades para transportar pesos y volúmenes mayores (incluso TEUs) que una sencilla caja de tipo medio de reparto postal, para las que ha sido ideado inicialmente. Y, además, es capaz de reconocer los rasgos humanos del destinatario para asegurar una entrega correcta.

El crecimiento exponencial del comercio electrónico –que no parece tener límite- junto a la concentración de habitantes en o en el entorno de las ciudades (cada vez mayores) y la urgente necesidad de descongestionar los limitados espacios viarios y mejorar las condiciones medioambientales, obligan a buscar soluciones eficaces y flexibles, como parece ser esta, que no deja de ser un prototipo, aunque ya la empresa de referencia en este mercado, Amazon, ha hecho pruebas.

Por ahora no hay datos de su autonomía, velocidad o capacidad de transporte. Ni tampoco de su fiabilidad o de su discreción. Sí, discreción, porque, cada vez que un autómata o máquina “inteligente” entra en nuestras vidas, imagino que puede “involuntariamente” saltarse sus propias reglas robóticas –como podría hacerlo un ser humano, desde luego- y contarle al vecino el número de nuestra cuenta corriente o “rebelarse” abriendo ese paquete (de contenido personal, discreto e inconfesable, por ejemplo) adquirido por Internet quién sabe dónde.

Llegará sin duda alguna solución que ahora apenas concebimos para las entregas al por menor, humana o robótica, más temprano que tarde. E igual que hace unas pocas décadas nos hubiera parecido imposible una red comercial y de información a todos los niveles, universal, abierta e inabarcable, como lo es Internet, esa solución logística, ya sea terrestre, aérea, subterránea o submarina, se impondrá naturalmente por eficiencia y eficacia, sin más.

Mientras los robots no tomen sus propias decisiones, todo irá bien ¿O quizás debiera ser justamente lo contrario?

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Bicis contra drones

La búsqueda del Santo Grial de las soluciones de movilidad urbana para la cadena logística, es uno de los temas más interesantes profesionalmente, de cuantos puedan plantearse hoy en nuestro entorno, y creo que es uno de los retos más fascinantes que están sobre la mesa referidos a la distribución B2B y, sobre todo, a la B2C. Además es un reto horizontal, que tiene que ver con todos los eslabones de la cadena y sus soluciones tecnológicas: manipulación, preparación de pedidos, transporte, distribución, gestión de entregas y devoluciones, trazabilidad; y también, de manera destacada con el medio ambiente y la contaminación.

Las poblaciones se mueven a las ciudades inevitablemente y sus habitantes, gracias a Internet y al canal comercial electrónico, ya no van a adquirir los artículos, son los artículos adquiridos los que van a ellos, gracias a la gestión de operadores y empresas especializadas, algunas herederas de la no tan lejana gestión del correo postal.

En este escenario, el problema es ¿Cómo gestionar ese volumen de mercancías creciente? ¿Cómo hacer llegar ese inmenso surtido de productos en tiempo y forma a los compradores? ¿Cómo hacerlo en entornos urbanos, con frecuencia, sembrados de trazados estrechos y congestionados, cuando no peatonales? ¿Y cómo hacerlo de manera sostenible, ahora que los gestores municipales imponen barreras a la circulación urbana en busca de entornos más saludables?

Cada año, al menos en Europa, se celebran congresos y reuniones donde se presentan nuevas ideas o las conclusiones de experiencias piloto a las que, generalmente, se presta toda la atención y recursos públicos y privados mientras duran, pero que no suelen pasar de ahí. Incluso hay grupos de estudio permanentes soportados por organismos comunitarios para arrojar luz e ideas sobre este tema. Pero hasta ahora nadie ha dado con la tecla o teclas adecuadas que satisfagan a todos ni puesto el foco definitivo sobre el problema de la creciente gestión de la cadena logística en los entornos urbanos, el llamado “problema de la última milla”.

Una de las ideas para esa distribución que no ha dejado de desarrollarse en los últimos años (hasta el punto de contar con la European Cycle Logistics Federation) es el de la distribución urbana en dos o tres ruedas, utilizando bicicletas o triciclos y, básicamente, la fuerza muscular para propulsarlos, a veces con el auxilio de motores eléctricos. Operadores, fabricantes de material ciclista ad hoc, ayuntamientos y quienes lideran la consecución de un aire más limpio para las ciudades, apoyan esta alternativa que celebra esta misma semana de octubre su Conferencia periódica, esta vez en San Sebastián (http://eclfconference2015.bike/index.html).

Las bicicletas o triciclos no resuelven ese problema absolutamente (limitados por volúmenes, pesos, orografía y, a veces, por aspectos meteorológicos) y requieren, además, de una gestión eficaz alrededor de su concurso, pero sí son una magnífica alternativa para gran parte del problema, ya que las mercancías responden en su mayoría a un perfil de mediano valor y escaso volumen y peso (moda, libros, CDs, pequeño material electrónico), perfectamente asumible para un reparto capilar ciclístico.

Es, de alguna manera, una vuelta al origen, al medio de transporte mecánico más simple, y a lo ya inventado, curiosamente en las antípodas de otra de las alternativas que se barajan, los drones, y conceptualmente muy diferente, pues requiere de intervención humana directa. Además, con esta solución –la ciclo logística- se abre la puerta a nuevos puestos de trabajo (eso tampoco lo aportan los drones de distribución), aunque no aptos ni accesibles para todos, a los que podrán acceder sin duda todos aquellos esforzados, más jóvenes que mayores, que se “machacan” cada fin de semana en carriles-bici, carreteras  o pistas forestales; y también será la puerta –si no lo es ya- a negocios que, en mi opinión, muy bien podrían estar gestionados por conocedores del medio ciclista, antiguos o ya retirados campeones como son o han sido  Perico Delgado, Joaquin “Purito” Rodríguez, Alberto Contador o Miguel Indurain ¿No les parece?

Como casi siempre, la alternativa no será única, lo que es imprescindible es encontrarla cuanto antes, y salvo soluciones aéreas, hoy sumamente complicadas y llenas de riesgos, parece que esas alternativas irán sobre ruedas ya sea sobre dos, tres o cuatro

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Alibabá y los envíos con drones

Las magnitudes en China son espectaculares en cualquier faceta. Un país con 9,6 millones de km2 , con más de 1.000 millones de habitantes, 14.500 km de costa, primero del mundo por PIB y por millonarios y que dispone de la primera plataforma de venta on-line del mundo: Alibabá.

Entre ese y otros operadores on-line y de mensajería, cada día entregan en China unos 25 millones de paquetes. Cifra también espectacular que, sin embargo, se quedará en anecdótica si las previsiones a uso pocos años vista aciertan, pues se pronostica que esas entregas llegarán a los 200 millones/día en menos de diez años.

Entre tanto vértigo, el negocio B2C y los operadores logísticos que operan en ese país se encuentran con un hándicap: el gigante asiático no cuenta entre sus mayores logros con unas infraestructuras de transporte por carretera adecuadas y acordes al crecimiento exponencial que ha reflejado la economía china en los últimos tiempos, coincidiendo con su permeabilidad al modelo occidental de iniciativa y consumo privados. Llegar a determinados lugares en China sigue siendo una larga aventura.

Pero no hay tiempo que perder. Y así, el portal Alibabá –aún con esas barreras- pretende poder ofrecer servicios de entrega en 24 horas en todo el territorio chino en el plazo más breve posible, con un plan de inversiones de más de 14.000 millones de euros. Entre esas inversiones, como ya han hecho algunas compañías con otras pruebas en occidente, Alibabá va a entregar paquetes de té a 450 usuarios mediante el uso de drones de forma experimental.

La diferencia con respecto a otras experiencias es que, si tiene éxito, el desarrollo de estos aparatos para envíos y entregas de paquetería puede dar un salto espectacular, dada la dimensión del operador y del país. Y, seguramente, podrá ser un magnífico laboratorio  para futuros usos en otros lugares.

A todos se nos antojan muchas dudas y flecos por resolver en este asunto para que su aplicación sea segura y eficaz. Pero si alguien puede acelerar el proceso es el enorme mercado chino que hoy no parece terne límite para las inversiones y el desarrollo económico.

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Amanece, que no es poco

No quería ponerme demasiado poético. Pero no voy a tener más remedio. Estamos asistiendo, seguramente -por aquello de la falsa objetividad del que aún no puede tomar distancia y perspectiva temporal del hecho- a un nuevo amanecer, a una nueva etapa, que puede ser fundamental en el devenir histórico de la logística en España, a poco que se fundamenten algunos pasos incipientes. Lo que no tengo muy claro es qué sentido tomarán las cosas.

Hace un año, sólo un año, que la Administración ha empezado a hablar de logística; ya no sólo de industria, de comercio, de infraestructuras o de transporte. Por fin la logística figura como una nueva entrada del “diccionario del Gobierno” a través de su apéndice Fomento, con un desarrollo del término, la Estrategia Logística, de lo más alentador. Sólo cabe esperar -tengo mis dudas- que todo esto no se quede en un vocablo efímero en su uso administrativo.

Por otro lado, un puñado de cuestiones que marcarán el futuro del transporte y de la logística -no solo nacional- están sobre la mesa y su resolución está en marcha o en el horizonte más cercano. Y nunca antes habían sido tantas y de tanto calado: pesos y dimensiones en la carretera; autopistas del mar; intermodalidad y, con ello, conexiones ferrocarril-puerto; fiscalidad; medioambiente; vehículos eléctricos; drones; realidad aumentada (y su uso en almacenes); gestión “inteligente” de flotas de carretillas…

Finalmente, pero no menos importante, dado su protagonismo e implicación la última década, se han producido cambios en las cúpulas de dos de los colectivos más importantes del sector logístico/transporte (y por cuestiones de “calendario vital”, no serán las únicas a corto plazo): el relevo en la presidencia y secretaría general de UNO, la patronal de los operadores logísticos, la pasada primavera, e igualmente el de la presidencia en la patronal del transporte por carretera (CETM) que acaba de anunciar Marcos Montero, tras diez años en el cargo. En ambos casos, la necesidad de dar paso a una nueva etapa ha sido la justificación de quienes se van.

Ocasionalmente, se agolpan estas circunstancias sectoriales (legislativas, tecnológicas, institucionales, etc.) que suelen coincidir, afortunadamente, con importantes saltos cualitativos, casi de necesidad “evolutiva”, si bien no exentos con frecuencia de episodios de tránsito poco saludables. Todo nuevo parto exige su cuota de dolor. Veremos en qué quedan todos estos.

Alumbramientos o amanecer, lo importante es que traigan desarrollo y continuidad para un sector, la logística, aún en formación, y que no se queden en un absurdo y surrealista relato,  como el guión de la película de José Luis Cuerda que sirve de título a este post.

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Volando voy…

En mi último post mencionaba al don Hilarión de la “Verbena de la Paloma” para decir que las costumbres cambian que es una barbaridad. Alguien, con razón, me corrigió de inmediato, ya que la frase musical que ha trascendido del libreto de esa Zarzuela en realidad reza: “hoy las ciencias adelantan, que es una barbaridad”.

En este caso voy a ser estricto con la frasecilla, porque lo que traigo a colación es ciencia (y tecnología) y un adelanto bárbaro que puede dejarnos pronto atónitos y con un escenario más propio de la Coruscant de “Star Wars” o la Nueva York de “El quinto elemento”.

La idea no es nueva pero una empresa china de paquetería -ya no hay que esperar a que China despierte- está estudiando muy seriamente la posibilidad de realizar sus entregas en lugares de difícil acceso o menos frecuentes mediante drones, pequeños aviones o más bien helicópteros, no tripulados.  La noticia, emitida originalmente por una web china, avanza que los drones -que ni consumen combustible, ni cobran nómina o dietas por kilometraje- podrán volar a 100 metros de altura y alojar su carga en la parte inferior.

Aunque a primera vista resulte simplemente una curiosidad, sin más, no hay que perder la pista, sobre todo viniendo de un país que está avanzando a pasos agigantados, que necesita respuestas logísticas acordes con el tamaño y extensión de ese mercado y que para ello dispone de unos recursos que desde estos lares se antojan casi ilimitados.

La noticia no despeja el tamaño y peso de los envíos que SF Express, la empresa paquetera, estudia realizar por esta “vía aérea”, ni tampoco otras incógnitas: cómo gestionar el “comprobante de entrega”; cómo prevenir los choques con aves comunes o el ataque de rapaces; como identificar los drones para evitar la confusión en los cazadores, sobre todo en lugares poco transitados;  como recuperar con seguridad los drones tras la entrega; cómo comprobar que el receptor está en el punto de entrega o si esta solución es válida para todas las entregas, porque no es lo mismo hacerlo en una industria o vivienda unifamiliar, que en el 3º C de un edifico residencial.

Y ya que he empezado con música, mientras despejan esas incógnitas la que si puede tener resuelta -sobre todo si la idea llega a España o Latinoamérica- es la banda sonora de su campaña de marketing cuando lance este sistema: la canción “Volando voy” de Kiko Veneno, que popularizó Camarón.

Anímese y tararée…

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail