Categoríacongresos

¿Un mundo ideal o un mundo irreal?

La semana pasada, en Madrid, se celebraba una nueva edición, la quinta, del Congreso AECOC de Supply Chain. Se cumplió el tópico  de que “no hay quinto malo”, con ponencias y mesas redondas acertadas en contenido y exposición, y un nivel de asistencia que ha batido el récord de este encuentro, con más de 340 profesionales. Con estos datos solo cabe felicitar a la organización que reunió a la “flor y nata” de los responsables logísticos de la fabricación y distribución y, también, una notable representación de los operadores logísticos.

Olvidada la crisis o, al menos, con un ya muy escaso protagonismo, las grandes empresas expusieron en este foro estrategias, filosofías, casos de éxito, desarrollos, nuevas tecnologías, en un escenario casi ideal que dudo que sea homogéneo.

El “pero” está (sin desmerecer en nada este sobresaliente foro) en que hay otras muchas, muchas empresas en España que no son estas –que ya estaban liderando sus mercados antes de la crisis y lo siguen haciendo después, nada ha cambiado- a las que esas filosofías, estrategias, desarrollos, colaboraciones, les quedan grandes o están muy lejos de su realidad, que sigue siendo de “economía de guerra“.

Siempre me ha parecido –y lo he dicho públicamente- que en un escenario empresarial como el español en el que más del 80 por 100 de las empresas son pymes, y de ellas gran parte pequeñas compañías, no hay cauces para que se relacionen y encuentren sus modelos, es decir, las referencias que les son comunes y habituales y que, desde luego, no son las que se refieren a multinacionales o grandes empresas: los problemas estructurales pueden ser comunes; las soluciones, desde luego que no.

Aunque caigamos en ese error de sólo “mirar hacia arriba”, a veces, desde Cuadernos de Logística intentamos equilibrar la balanza con encuentros para ambos colectivos, por ejemplo en el sector de las carretillas elevadoras. Y son, precisamente, el conjunto de empresas más modestas y menores en tamaño, las que más agradecen estas convocatorias, un oasis en el común desierto por el que casi siempre transitan.

Hay oportunidad, hay necesidad, hay cauces (las asociaciones del sector logístico, por ejemplo), para que encuentros del máximo nivel económico-logístico como el de AECOC tengan su correspondiente en otros en los que se descienda a la trinchera, se den recetas y soluciones al problema de hoy, al de las pymes que siguen estando huérfanas y a la intemperie, sin el necesario paraguas que las reúna en torno a su realidad común que dista mucho de ser ideal.

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Ruleta rusa ferial

El pasado jueves el Instituto de Fomento de Aragón (IAF), junto a otras instituciones feriales y relacionadas con la construcción, organizaba en Feria de Zaragoza una jornada bajo el paraguas de su marca Pilot, titulada “Construcción y Logística”. La excusa, u oportunidad, era la celebración simultánea por primera vez de las ferias Logis y SMOPYC, una de logística, la otra de maquinaria para construcción y minería.

Si lo que vale es la intención, este post acabaría aquí. Pero creo que no es suficiente. En el programa de la jornada, el binomio construcción y logística estuvo totalmente desequilibrado en favor de la primera, que ocupó cuatro quintas partes del contenido; se habló mucho de construcción y sobre todo de constructoras -repitiendo hasta la saciedad las mismas estadísticas por distintos ponentes- y muy poco de la maquinaria protagonista de la feria SMOPYC (de hecho sólo lo hizo, y relativamente, un ponente/periodista británico); y desde luego apenas quedó tiempo, al final, para hablar de logística, a pesar de la calidad de los ponentes convocados de este sector: Eduardo Zapata (UNO/CITET), Enric Ticó (FETEIA) y Ramón Vázquez (ACTE/CETM Multimodal). Obligada faena de aliño y poco más, moderada por quien escribe. Además, a esas alturas y después de todo un día de feria, buena parte del público había hecho “mutis”.

Creo que el encuentro fue imagen especular de sus sectores y de su relación actual con las ferias. Aunque IAF y Feria de Zaragoza quisieran “construir”  este evento paralelo a la exposición con la mejor de sus intenciones y el saber hacer que les acompaña -yo, al menos, no dudo de eso-, las circunstancias y el entorno invitan, cuando no empujan, a una profunda reflexión que debe hacerse de inmediato. Y me ciño al sector logístico.

El formato ferial tradicional, creo que en todos los sectores pero desde luego en el logístico, ha reducido de manera notable su aportación de valor a expositores y visitantes. A ello se une la reducción de presupuestos para marketing de las empresas y la no menos importante reducción de recursos humanos. Conclusión: cuesta mucho ir a una feria como las de antes, como se iba antes. Las ferias realmente internacionales todavía mantienen cierto atractivo para quienes buscan llegar a otros mercados pero, ojo, también empiezan a sufrir mermas importantes del lado expositor.

Aunque todas las ferias y organizadores feriales reconocen esa necesidad de cambio (algo es algo), todavía no se han hecho más que maquillajes o pequeños retoques estéticos. Falta imaginación. Detenerse y reflexionar. Y volver a empezar, casi desde cero, sobre la base de dos argumentos imbatibles para cualquier feria profesional: el contacto humano y las instalaciones. La tecnología en red no podrá nunca suplir el primero y hace falta gastar demasiado dinero para competir con lo segundo.

A pesar de todo ello, del desgaste del modelo, de los costes, de las críticas, proveedores de productos, demandantes, prensa y responsables de diferentes administraciones, siguen acudiendo a las ferias. En menor medida, pero ahí están. Y sin hacer tampoco un notable ejercicio de imaginación. Algo tendrán las ferias (yo llevo tres post seguidos hablando de ellas). Empecemos por ahí.

Llevo asistiendo a ferias y salones profesionales desde hace más de 30 años y creo que, por primera vez, estamos en una verdadera encrucijada. En un “rien ne va plus”. O en una peligrosa ruleta rusa ferial. Probablemente hemos traspasado el punto de no retorno. Quien haga el primer ejercicio de reflexión, aporte nuevas ideas y las ponga en marcha, tendrá mucho ganado. Quien no, estará condenado a desparecer.

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Ir pa ná

Bufones, payasos, cómicos y humoristas han tenido la habilidad y el gracejo -que diría un castizo-, para decir lo que otros callan, para señalar lo que otros saben y no dicen por aquello de las formas, la educación y el protocolo. Ha sido así desde la Edad Media (al menos) hasta nuestra época mediática. Va siendo hora de hacerles la competencia…en serio.

Es habitual -y deseable- que en reuniones profesionales más o menos multitudinarias, forme parte del programa la presencia de “la autoridad”, el cargo de turno más oportuno, y de mayor jerarquía a ser posible, emparentado con el tema que se trate. Eso también ha sido así desde siempre.

Los organizadores de la reunión o evento, buscan esa presencia oficial con la que dotar a la convocatoria de mayor ¿nivel? y desde luego relevancia, atención mediática y, probablemente más asistentes. La pregunta es ¿para qué?

Entiendo porque es lo exigible, que la ministra, el secretario de Estado o el director general de tal o cual departamento ministerial, estén cerca de los profesionales, empresarios y medios de comunicación que más les atañen en su desempeño. Entiendo que comparezcan en esos foros de reunión profesional para anunciar o compartir algo. Y entendería que aprovecharan esa circunstancia para departir con el sector, en nuestro caso el logístico, para saber, compartir, conocer, escuchar, aprender en suma, qué se cuece, en el contacto con unos y otros. Pero esto es lo que nunca -o casi nunca- ocurre.

La autoridad de turno llega  a la hora que determina “su” agenda, no la del evento, lo que suele traer una migraña descomunal a los organizadores; pasa por encima de lo programado, interrumpiendo ponencias, cercenando debates, modificando horarios, etc.; y sale pitando llevada en volandas por su séquito. Antes, eso sí, se ha subido al púlpito para dar una clase magistral de cómo no decir nada de nada. Y eso es así, reconózcanlo conmigo, 99 veces de cada 100.

Y para prueba una muy cercana. El evento,  el Foro del Transporte de AECOC de la pasada semana (26 de marzo). La autoridad, el secretario de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda, Rafael Catalá. Los hechos, que tuvo de cabeza a los organizadores al cambiar en el último momento la hora de su intervención; que mutiló una de las intervenciones que se quedó sin debate; y que repitió exactamente lo que ya había dicho hace cuatro meses que, a su vez era lo mismo, que dijo la ministra Pastor meses antes.

Olvidan los cargos públicos y autoridades que están ahí puestos por los ciudadanos para desempeñar un trabajo y que parte de ese trabajo es informar de lo que saben, proponer lo que defienden y articular soluciones a los problemas. Transitar por un territorio exclusivo, ajeno a lo que les rodea, no es parte de ese trabajo.

Sólo unas pocas excepciones, unos pocos eventos, han decidido “pasar” de la autoridad y sus alharacas. Visto lo visto y oído lo oído, no es mala decisión. Si hay que ir se va, se escucha, se habla, se participa, pero “ir pa ná” ya dijo el cómico lo que es.

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Flaquísimo favor

No hay nada peor que tener el enemigo en casa, que le pongan a uno “los cuernos” y ser el último en enterarse, o que sea tu propia empresa, colectivo o ente de pertenencia el que te haga la competencia. Además de los daños correspondientes, materiales o morales, lo normal es que se te quede una magnífica cara de tonto.

El pasado 21 de enero publicábamos en nuestra web la noticia de la celebración en Barcelona del European Supply Chain & Logistics Summit, merced a un acuerdo con la Generalitat de Catalunya y el ayuntamiento de Barcelona. El evento había sido presentado el día anterior a bombo y platillo con la asistencia del Consejero de Empresa y Empleo de la Generalitat, Felip Puig,  y la segunda teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, Sònia Recasens.

Hasta aquí, una buena noticia, para el sector logístico y para Barcelona. Un evento itinerante, parece que de alto nivel, convocado por una organización privada que se celebrará durante dos años, 2014 y 2015, en la Ciudad Condal.

Las sorpresas empiezan, sin embargo, con la fecha de la convocatoria de este congreso en 2014: del 16 al 18 de junio. Exactamente once días después de que el Salón Internacional de la Logística de Barcelona eche el cierre a su 16ª edición.

Como siempre en el SIL, la exposición y oferta de los stands estará ampliamente complementada con actividades paralelas en formato de foro, cumbre, jornadas o ponencias, y muchas de ellas de marcado carácter y representación internacional y periódico, como la Cumbre Latinoamericana de Logística o el Fórum Mediterráneo de Logística y Transporte. No parece, por lo tanto, muy acertada y menos oportuna en fechas la nueva convocatoria.

Pero la sorpresa llega a extremos de vodevil o esperpento si añadimos que, en la mencionada presentación del pasado día 20, la teniente de alcalde, señalaba que “este nuevo evento se suma al SIL”, cuando más parece que resta, divide, despista o complica la oferta de citas logísticas. Aún más -no se lo pierdan- esa misma teniente de alcalde, por razones de cargo, forma parte de los órganos de gobierno del Consorcio de la Zona Franca de Barcelona, entidad a su vez organizadora del SIL. Y toda vía más, en el SIL no se sabía nada de este nuevo congreso hasta apenas 48 horas antes de su anuncio.

La respuesta de la organización del SIL -aunque sin serlo oficialmente- ha sido con la “artillería” de las estadísticas de 15 ediciones consecutivas. Además, Enrique Lacalle, presidente del comité organizador del SIL no oculta su contrariedad al señalar que  “los congresos y ferias que recalan en Barcelona van y vienen, nosotros siempre estamos”.

Aunque la compañía organizadora del congreso no parece tener especial predicamento, por lo que hemos podido averigua a través de algún miembro de la ELA (European Logistics Association), no se le puede negar atención, basándonos en las empresas y directivos presentes en anteriores ediciones.

Pero lo realmente lamentable, penoso e impropio, es que intereses políticos -no cabe otra explicación- provoquen esta situación, que hace un flaquísimo favor al sector (dos eventos de corte similar en menos de dos semanas), al SIL, desde luego, y deja patente la falta de criterio de quienes deben promover las mejores prácticas y el mejor clima empresarial y económico.

Quizás la Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Barcelona -y el partido que comparten-  saquen algún rédito político de todo esto. Pero será sólo eso. A la oferta del sector y a su coherencia le han hecho polvo.

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Hangás, saraos y sainetes

Un amigo y colega, extremeño, me enseño hace mucho tiempo una expresión que él utilizaba para describir una cita profesional, ineludible, que se hacía insoportable, ya por el contenido y los discursantes, ya por la estulticia de los asistentes: hangá.

No he encontrado esa expresión coloquial en el diccionario de la RAE, ni tampoco como jerga; lo más cercano es un sustantivo, sin acento, que se utiliza en la lengua de la Isla de Pascua. Aunque algunos extremeños de los siglos XV y XVI pasaron a la historia por sus descubrimientos geográficos, no creo que de ahí venga el origen de la palabra.

Hay otra, sarao, que según el citado diccionario es “reunión nocturna de personas de distinción para divertirse con baile o música”, y que, sin embargo, también puede usarse, con propiedad muy aproximada, para definir otras reuniones profesionales, convocatorias, congresos, celebraciones, foros, jornadas, mesas redondas, meetings, etc.

La cantidad no trae la calidad. La proliferación de estas citas profesionales que -por otro lado demuestran la vitalidad del sector logístico- ha traído consigo un montón de hangás y saraos de los que nada se aprovecha y que, a duras penas, se justifican por eso que se ha dado en llamar networking, lo que en román paladino se llama conversación o, si se prefiere, intercambio profesional de opiniones.

Es más, parece que si en esas citas profesionales no hay cantidad (de asistentes), no se consideran exitosas. Erróneamente se concluye así porque la cantidad se ve -y se justifica ante los patrocinadores- y la calidad, sin embargo, es mucho más difícil y esquiva de medir. Pero mucho más útil y objetiva.

Las preguntas son: ¿a cuántas citas profesionales de verdad interesantes, de las que haya sacado algo en claro, ha asistido últimamente? ¿Y en las otras, qué primaba la cantidad o la calidad? ¿Calificaría alguna de ellas de hangá o sarao? Piénselo.

En cualquiera de esas reuniones -ojo, necesarias en su justa medida- se oye con frecuencia la misma expresión: es muy difícil sacar tiempo para asistir. Las estructuras de las empresas cada vez son más pequeñas y el trabajo se multiplica, pero no los recursos humanos, más bien lo contrario. De ahí que sea más necesario que nunca -yo diría que exigible, sobre todo para los organizadores recurrentes- que se persiga la calidad de la convocatoria y sus contenidos como primer objetivo y sí, además, se logra la cantidad, miel sobre hojuelas.

Y aún hay una más, sainete, que en varias de sus acepciones (pieza dramática jocosa en un acto, de carácter popular, que se representaba como intermedio de una función o al final; salsa que se pone a ciertos manjares para hacerlos más apetitosos; cosa que aviva y realza el mérito de algo, de suyo agradable…) encaja con más de una y más de dos de esas concentraciones profesionales en el sector de logística como en otros, haciendo de una parte, frívola, el todo y con ello un flaco favor a asistentes y convocantes.

¿Les suena?

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Groucho Marx y Mercadona

Dicen los compendios de los epitafios más originales que el de Groucho Marx –el hermano del frac, el puro, el bigote y las cejas falsas, de la genial troupe cómica de principios del siglo XX- reza así: “Perdonen que no me levante”. Tan obvio y sarcástico como su humor.

Hace unos días, en el congreso AECOC de Supply Chain celebrado en Madrid, recordé esa frase mientras oía al director general de Logística de Mercadona, Francisco López. No quiero decir que su exposición, que no estuvo alineada con la expectación que genera siempre el modelo de éxito de Juan Roig, moviera a la hilaridad, ni mucho menos. El recuerdo me asaltó sin embargo, como suele ocurrir con estas cosas, desde alguna recóndita conexión sináptica de las que enlazan las neuronas, al oír a López disculparse -“Perdonen que haga un poco de publicidad”- por presumir durante unos instantes de su enseña. Otra disculpa, pero esta vez ni obvia, ni sarcástica. Preocupante. Las asociaciones cerebrales son así.

La pregunta es ¿por qué uno de los principales directivos de una marca de éxito como Mercadona, que se ha desarrollado multiplicando y difundiendo ese éxito –el logístico también- por muchos rincones, con una imagen sólidamente publicitada, se disculpa por esa difusión en un foro profesional?

Me he planteado esta ecuación y creo que la incógnita queda despejada si eliminamos uno de los factores, Mercadona, y sólo nos fijamos en el otro, AECOC; y mejor si lo hacemos únicamente en el género de lo celebrado por ese colectivo: congreso, jornada, seminario…llamémoslo X, ya que es una ecuación de segundo grado.

Estoy convencido de que Francisco López, como todos los F.L. de turno, se disculpaba por una mala costumbre establecida de un tiempo a esta parte; porque como él lo hacen todos los ponentes de todos los congresos, jornadas, seminarios, etc. cuando hablan de sus empresas al principio de sus ponencias o intervenciones; a las que asisten invitados por lo que saben a través, precisamente, de su desempeño profesional. Tampoco obvio. Quizás sarcástico. Desde luego, absolutamente paradójico.

Llevo muchos años asistiendo –cuando no organizando o moderando- a todo tipo de foros profesionales y siempre me asalta las mismas preguntas: ¿qué sacan en claro los oyentes? ¿qué quieren escuchar? ¿qué necesitan?

Con la cantidad de información disponible y repetida, y la proliferación de estos eventos, creo que cada vez obtienen menos. Quizás por ello los ponentes se disculpan al hablar de sus empresas –especialmente en los foros de pago-, porque con frecuencia no ofrecen mucho más que eso, lo ya sabido. Los organizadores lo saben: tanto que en ocasiones ponderan más el networking que las ponencias.

Sea como fuere, es necesario y urgente reinventar estos encuentros. Tanto como asumir que la publicidad no es incómoda. Es un motor insustituible de la economía libre de mercado, plagada de marcas competidoras que deben utilizarla para diferenciarse.

Huir de lo obvio. Mucho más de lo sarcástico y lo paradójico. Y buscar lo útil, novedoso y sorprendente. Más lecciones y recetas. Menos disculpas.

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail