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Carretillas descosidas buscan roto

Mi madre, que es modista, me enseñó una frase de esas que forman parte del denso refranero español: siempre hay un roto para un descosido. Que viene a significar que todo o todos tenemos en alguna parte nuestra “pareja de baile”, “media naranja”, complemento, o llámese como se quiera y que, por extensión, puede aplicarse a cualquier cosa.

No sé si, exactamente, y siempre en sentido figurado, las empresas fabricantes y comercializadoras de carretillas elevadoras que operan en España, estaban descosidas para los salones profesionales, si habían perdido su hilván ferial. Pero el caso es que desde hace algunos años, salvo unas -muy pocas- excepciones, y a pesar de que la oferta ferial en el sector logístico y de manutención no ha hecho más que crecer en este país incluso en época poco bonancible, la presencia de las marcas de este importante subsector se había tornado testimonial. Ahora parece que la tendencia se rompe, decididamente.

Eso es lo que dice la presencia de no menos de ocho empresas carretilleras en la inminente IV edición de Logistics Madrid (5 y 6 de noviembre), esta misma semana.

¿Por qué este cambio? ¿Qué “roto” ha ofrecido la feria a las “descosidas”, quizás mejor desencantadas, empresas y marcas? ¿Por qué ahora? Preguntadas por este tema, las máximas responsables de la feria expresan dos argumentos como clave: la realización de negocio que hace repetir a las que ya han venido a probar; y el “efecto llamada” que ese negocio provoca en los que aún no han venido. Y así se aumenta el portfolio.

No son malos argumentos, quizás más el primero que el de la imitación, pero también éste, porque desde luego hay que estar donde hay negocio, sobre todo cuando el negocio no sobra. Y más ahora que el mercado comienza a repuntar.

Se ha dicho -y publicado- que el sector de las carretillas elevadoras no encontraba respuesta en su presencia ferial, de ahí su abandono. Pero no es cierto. Basta pasearse por la CeMAT de Hannover o por el Salón de la Manutention de París. Es más, algunas marcas punteras de este sector han decidido montar sus propias “feria”, señal inequívoca de su clara querencia hacia este formato para llegar a sus clientes potenciales.

Sin duda es una buena noticia esta importante presencia en Madrid, en número y representatividad. Otra más que sumar a un sector que remonta el vuelo. Sólo queda ver cómo esa muestra se sustenta en resultados y si éstos permiten que Logistics 2014 no sea una anécdota en este aspecto. Porque las ferias de logística son más ferias si en ellas están las carretillas. Sin duda.

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Vente a Alemania, Li

Acabo de volver de Hannover, la ciudad industrial alemana, de recorrer con un inusual tiempo veraniego, una nueva edición de CeMAT, la feria ahora llamada de intralogística que cada tres años -y a partir de ahora cada dos- reúne a buena parte de los proveedores de equipamiento logístico que buscan un escaparate internacional.

Dentro de ese escaparate, las carretillas elevadoras y los equipos de manutención son uno de los mayores atractivos -y más dinámicos- de la muestra. Pues bien, este año, algo especialmente llamativo en el evento en ese segmento ha sido el “desembarco chino”. Nada menos que 19 marcas productoras de  carretillas del gigante oriental, han llegado hasta los pabellones de la Deutsche Messe.

Como si se repitiera la llamada que hacía José Sacristán a Alfredo Landa en la película de Pedro Lazaga, los productores chinos se han ido a “hacer las alemanias” buscando una oportunidad de medrar en el mercado global. Aunque más que los productores habría que decir una mínima parte de ellos, pues se dice que los fabricantes de carretillas de ese país superan los 250.

El aspecto y diseño, en muchos casos, dejaba patente que a estos proveedores aún les queda mucho  camino por recorrer para competir en los mercados tecnológicamente más avanzados y exigentes, como puede ser el europeo.

Pero no todo eran carretillas como las que diseñaban y desarrollaban los fabricantes más importantes hace 15 ó 20 años; en algún caso el diseño era notable y, sin poder ir más allá, los aportes tecnológicos también resultaban destacados en otras, eso sí, las menos.

No sé si es evitable esta previsible invasión que, de momento, se dirige a mercados menos exigentes; ni siquiera si es algo circunstancial y si la presencia china en Hannover era únicamente un trampolín para otras regiones, o hay interés, también, por el mercado europeo. Lo llamativo es el cambio cuantitativo, el efecto llamada, y desde luego, la capacidad de producir del estado-continente que no se conforma con sus 1.200 millones de consumidores. Un mercado, por cierto, en el que ya están desde hace varios años algunas marcas top de carretillas, con sus propias fábricas.

Los productores europeos, norteamericanos o japoneses siguen, de momento, por la senda de la calidad y el desarrollo tecnológico, y con las exigentes normas UE en el caso europeo como la mejor barrera arancelaria. Pero no hay que perder de vista esta ola. De hecho alguna  multinacional de carretillas de primer nivel ya se ha aprestado a lanzar una segunda marca para competir en los segmentos menos exigentes. Porque los chinos, venir, vendrán y no traen chorizo y queso manchego en la maleta de madera, traen carretillas.

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