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¿En qué se parece la logística a la Isla de Pascua?

Como conté en mi último post, la semana que ha concluido se ha celebrado el Día de la Logística. Este año, el 21 de abril. Una cita anual alrededor de la cual se han llevado a  cabo varios actos, reuniones, jornadas y conmemoraciones, a las que nos hemos sumado desde nuestro medio de comunicación. Como dijo el presidente del CEL, Alejandro Gutiérrez, en la velada que supuso el cierre de esas celebraciones, el Día de la Logística tiene como objetivo “dar mayor visibilidad social a la gestión de la cadena de suministros”. La pregunta es ¿Lo conseguimos?

El plantel de asistentes a la citada velada era del todo espléndido en cantidad, calidad y representatividad sectorial; el de los actos que organiza el CEL lo es igualmente y también, modestamente, el que ponemos en marcha desde Cuadernos de Logística. Pero, sinceramente, creo que debemos aspirar a más. Y el foco debemos ponerlo en el  término “social” de esa frase que dictaba Gutiérrez.

La mayor parte de quienes acudimos u organizamos esas citas, sabemos de qué va la logística. Está bien tener una cita anual de todo el sector, escuchar y debatir de temas comunes, premiar a los mejores cada año, desde luego. Pero ¿Están en estas convocatorias esos que deben permear a la sociedad de la res logística? Creo que no.

Ojo, no se trata de señalar deficiencias. Que no las hay. Es claramente, y así lo señalo, el lanzamiento de un reto. Un escalón más. Creo que bajo el liderazgo del CEL, que es quien detenta el compromiso de celebrar en España ese Día de la Logística, debemos ser capaces de atraer a otros estamentos o de ir a buscarlos si es preciso y de ahí, en aluvión, llegar a empapar a la sociedad, contarle qué hacemos, el cómo y porqué esta profesión es de vital importancia.

Hablo del Gobierno, de la Administración (en cualquiera de sus niveles o en todos), de la Universidad, de la enseñanza Secundaria, de las cooperativas, centrales de compras, de las asociaciones de consumidores, etc.

Debemos hacer, en mi opinión, un gran frente común. Necesitamos ese conocimiento (y reconocimiento) social hacia la logística. Y lo necesitamos casi diría que con urgencia. Un frente al que puedan sumarse los más posibles. Y si la montaña no va a Mahoma…habrá que ir a contárselo a su casa, a sus clases, a sus eventos. Y no sólo el CEL, las empresas de carretillas, las de sistemas, los operadores logísticos, la prensa, en suma: todos estamos obligados.

Tenemos vocación y voluntad pero nos falta ese paso, que puede ser pequeño en dimensión y enrome en repercusión, porque a veces somos un tanto endogámicos y nos miramos en exceso al ombligo, que es como los habitantes de la Isla de Pascua llaman a su tierra en el lenguaje original: Te Pito Te Henua (El ombligo del Mundo). Quizás porque no pudieron salir de allí.

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Logística de bajos vuelos

Desde que a mediados del siglo pasado la logística y quienes la gestionan tomaran conciencia de su importancia y del auxilio que aportaba en múltiples labores, una de sus características intrínsecas ha sido su capacidad para absorber tecnologías emergentes y aplicarlas en la cadena de suministros rápidamente.

La informática y con ella el software, la robótica, los vehículos autónomos, la realidad virtual y aumentada, la automatización en múltiples registros, la captura de datos o la gestión de rutas merced al GPS, son algunos ejemplos de ello a los que podríamos añadir un largo etcétera.

Ahora empiezan a irrumpir en nuestro entorno profesional los drones. Al hilo del desenfreno en el que nos has tocado cohabitar, estos vehículos autónomos voladores han pasado en un abrir y cerrar de ojos de juguetes más o menos sofisticados, a estar presentes en múltiples aplicaciones industriales, desde la filmación para medios de comunicación a las inspecciones de seguridad en líneas de alta tensión. Y las aplicaciones se acumulan. La imaginación es el límite.

En España ya hay varias experiencias piloto en nuestro sector, ligadas a la distribución de paquetería. De momento. Y muchas otras que aún pasan desapercibidas por su carácter experimental o incipiente, pero que no tardarán en llegar. Hoy son sólo una prueba; mañana todo el mundo las usará. El “juguetito” es cada vez más serio y no parece tener barreras. Ha venido para quedarse. Eso es seguro. Y no sería de extrañar, dados los antecedentes, que fuera la logística, callada, opaca socialmente, pero insustituible, la que recogiera gran parte de sus aplicaciones, tan silenciosa como hábilmente, sin mucho ruido, como los propios drones.

Nosotros queremos poner nuestro granito de arena a esta irrupción tecnológica, que los límites de la seguridad aérea circunscriben a vuelos a baja altura. Por eso, con la colaboración del Centro Español de Logística (CEL) organizamos este miércoles, víspera del Día Europeo de la Logística –y con ese motivo onomástico- una mesa redonda para escuchar, debatir, aportar pero, sobre todo aprender y poner en común qué sabemos de los drones y qué pueden hacer por la distribución y la intralogística. De su desarrollo, ya que se celebra a puerta cerrada, daremos buena cuenta a través de nuestros canales impresos y on-line. CeMAT, Air Drone Logistics y Dimensia, se han unido a este inciativa.

La aplicación de los drones en logística está por hacer. Pero no se descuiden, que hoy medimos la implantación tecnológica en meses y puede que muy pronto estemos viendo estos artefactos cotidianamente y tarareando el “volare” de Domenico Modugno mientras deambulan grácilmente sobre “el azul pintado de azul y tan felices” ¿Me acompañan? “Nel blu di pinto di blu, felice di stare lassù”.

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Santa Bárbara y la logística

Sinceramente, desconozco quién fue el primero en acuñar, promover y poner en marcha el día mundial de…o el día internacional de…, pero desde entonces han sido tantos que o bien nos inventamos un nuevo calendario anual con 500 jornadas, o alguno de los días va a estar algo más que apretados con tanta celebración.

Hay días mundiales o internacionales del cáncer, SIDA y otra infinidad de enfermedades; de la mujer, del niño;  de la salud sexual, del agua, del sueño y de la voz; de la propiedad intelectual, de la prensa y de la paz; del medioambiente, del refugiado, de las poblaciones indígenas, de la solidaridad;  del trabajo, del turismo, del espacio, del correo, del ahorro, de la televisión y hasta de la estadística. Y muchos más.

Todos tienen algo en común: han nacido con un espíritu reivindicativo, de vocero o de megáfono internacional para denunciar, enfatizar, descubrir y apoyar la causa que representan. En resumen, podría decirse que todos caben en esta denominación: una seria y  circunspecta onomástica de causas y colectivos necesitados de atención.

A esta larga lista se une ahora el Día Europeo de la Logística, que se celebrará el 17 de abril, de la mano en España del Centro Español de Logística (CEL), representante de la European Logistic Association (ELA), que es quién lo promueve a escala continental.

ELA busca con la iniciativa una mayor visibilidad de la logística en todos los ámbitos ¿Por qué? Seguramente porque –cumpliendo con el axioma planteado- la logística precisa de esa mayor atención, ya que casi como una definición más que la engloba, es una actividad cuya percepción sólo se manifiesta cuando algo no va bien. Mientras tanto es una suerte de Santa Bárbara de la que sólo nos acordamos de ella cuando “truena”; cuando lo que tenía que ser, no es; o lo que tenía que llegar, no lo ha hecho.

Esa cualidad de discreción –casi perniciosa- ha provocado que cuando más útil podría ser, es decir ahora –dadas sus características inherentes de herramienta para abaratar los costes-, la logística no esté cumpliendo con un papel más y más protagonista, y las compañías que ofrecen sus servicios o proveen de su equipamiento formen parte, también, de la demoledora estadística de cierres, recortes y EREs.

Bienvenida sea por lo tanto esta iniciativa de ELA, que debería servirnos a todos para salir al balcón del edificio logístico, desplegando pancartas y lanzando consignas que reivindiquen el imprescindible papel herramental de la logística, lo que servirá para reconocer el servicio de las empresas y sus profesionales y evidenciar más a esta disciplina, ya cuando es visible para todos, ya  cuando no lo es porque todo va bien, que es casi siempre.

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