Eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca

La estiba española tiene otra oportunidad para desencallar el conflicto generado por la obligatoriedad de liberalizar un sector atípico en sus relaciones laborales, según sentencia del Tribunal de la Unión Europea. Patronal, sindicatos y Gobierno se citan hoy, 21 de marzo, para una nueva reunión, con pocas esperanzas iniciales dado lo alejado de las posturas.

Sería deseable, como mínimo, que el espectáculo que ha venido dando el Gobierno y su Ministerio de Fomento, con su titular a la cabeza, especialmente la última semana, bajara su  tono de bochorno.

Señor presidente del Gobierno, D. Mariano Rajoy, y señor ministro de Fomento, D. Íñigo de la Serna: su obligación es gobernar –ahora en minoría, recuerden- y resolver problemas. Trasladar la carga del conflicto y su frustración a la población “la falta de responsabilidad de los partidos aboca a que los españoles tengan que pagar, de su bolsillo, una sanción muy importante”, como hizo el sr. ministro el jueves pasado, no es más que el recurso del pataleo: Eso no se dice.

El tiempo es un hándicap en esta situación. Ralentización de operaciones, paros encubiertos, contenedores y buques que recalarán –quizás definitivamente- en otros puertos… Pero aquí, tampoco, pueden rasgarse las vestiduras los responsables de la Administración central. La doctrina de la indolencia no vale; las cosas no se resuelvan casi nunca por sí solas y el Gobierno del sr. Rajoy  y sus ministros de Fomento (Ana Pastor, Rafael Catalá-en funciones- e Íñigo de la Serna) sabían que debían actuar para resolver la situación desde hace ¡tres años! y se han cruzado de brazos: Eso no se hace.

La empresa pública Puertos del Estado obtuvo un ¡beneficio neto de 217 millones de euros! en 2016, una de las pocas, poquísimas actividades dentro del aparato del Estado que en lugar de costar, aportan. Además esos beneficios crecieron un 8 por 100 respecto a 2015. Obviamente, la gestión portuaria, de buques, cargas y pasajeros, fue la clave de esos beneficios. Una gestión que ahora tiene abierta una vía de agua que no se ha sabido tapar. Y crece. Los puertos españoles funcionan y no merecen ese trato: Eso no se toca.

Y ponerse a los pies de los caballos sindicales –que siguen controlando la situación sin miramientos- ofreciéndoles una bicoca, en el último momento y sin apoyos parlamentarios, se puede calificar de muchas formas, pero ya que he utilizado unas rimas de una canción de J.M. Serrat, acabaré también con ellas: hagan algo útil de una vez, todos los implicados, y ¡dejen ya de joder con la pelota! digo, con la estiba.

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