Una oportunidad de negocio que está ahí y nadie ha visto

Los Ayuntamientos de las grandes ciudades están anunciando planes de restricción del tráfico rodado, que tendrán una especial incidencia en el centro de las urbes. Un problema más, si se quiere, al embudo en el que se han convertido en determinados momentos, cada vez más frecuentes, por el crecimiento y la concentración de compras y entregas del canal de comercio electrónico. Y esto no ha hecho más que empezar, si atendemos a que el porcentaje de venta on-line sigue siendo en España ínfimo comparado con la compra por el canal tradicional.

La onmicanalidad propone alternativas a la entrega para flexibilizar ese eslabón de la cadena de suministros y evitar sus roturas, sobre todo dos: consignas en la vía pública o en las comunidades de vecinos y puntos de conveniencia de recogida (tiendas, quioscos). En ambos casos, se trata de cambiar la entrega domiciliaria por la recogida a voluntad. Pero el éxito de estas alternativas ha sido muy limitado –al menos hasta ahora- y ni se acerca a solventar los problemas de la entrega: aumento de las flotas, horarios imposibles, pagos paupérrimos por el servicio de entrega domiciliaria, altos porcentajes de fallidos en primera entrega, costes medioambientales, barreras a la colaboración entre operadores del canal, etc.

Hay sin embargo otra alternativa, que ataca también el problema desde el mismo lado, pero lo profesionaliza y que nadie ha explotado, ni aquí ni en ningún otro país, que yo sepa.

Se trataría de montar un negocio especializado en la entrega de mercancías adquiridas por Internet. Se trataría de negocios “de barrio” con lo que suponen de confianza, con amplios horarios, que podrían trabajar para todos los operadores logísticos del ramo, admitiendo el depósito de la mercancía  hasta su entrega al comprador en unas determinadas condiciones económicas, con una adecuada gestión de la información, y que dado que contribuirían a mejorar el entorno (menos vehículos circulando y durante menos tiempo) podrían beneficiarse de exenciones impositivas municipales o de bajos precios del alquiler de locales.

Faltaría realizar un estudio económico detallado para comprobar qué volumen de mercancías lo haría rentable, pero estoy seguro que es posible, y cada vez lo sería más teniendo en cuenta la tendencia de las compras on-line. Desconozco si hay barreras legales a este modelo de negocio (quién es el propietario de la mercancía en depósito, ante pérdidas o robos, por ejemplo), pero también estoy seguro que pueden solventarse. Francamente, sólo veo ventajas a esta alternativa y la mayor, hoy imposible con otro modelo, la de la colaboración o utilización simultánea del mismo punto de recogida por diferentes actores.

Naturalmente, el servicio debería pagarse, y ese es el primer paso: dar un valor al transporte y entrega de productos adquiridos por comercio electrónico que hoy no existe, porque entre todos lo hemos reducido a cero ¿Se imaginan si alguien hiciera lo mismo con su trabajo?

 

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