Las cosas de Fomento van despacio

El Ministerio de Fomento, el que corresponde mayoritariamente nuestra actividad, ha sido uno de los más perjudicados por el vacío de Gobierno en 2016. Y lo sigue siendo. Las grandes partidas presupuestarias de un departamento esencialmente de gasto, se han visto condicionadas por la falta de Presupuestos Generales en condiciones normales en 2016, a causa de la repetición de las Elecciones Generales. Los mecanismos automáticos apenas son un parche que hoy sigue sobre la herida, ya que ni hay acuerdo ni apoyo suficiente tampoco para aprobar los Presupuestos de este 2017 una vez constituido el actual Gobierno. Cuestiones políticas al margen, no entiendo un sistema –el que tenemos- que favorece más la indolencia que la acción; la barrera que el impulso; la inacción que el dinamismo.

Además, se nos juntan el hambre presupuestaria con las ganas de comer, el muro por ahora infranqueable de la aritmética de los apoyos parlamentarios, con una gestión ministerial en Fomento que ha sido mucho ruido y promesa y poquitas nueces: los dos últimos años, al menos, de Ana Pastor; y los meses que lleva Íñigo de la Serna.

Lo único relevante en este tiempo, las obras internacionales y los proyectos plurianuales. De un lado, el AVE a la Meca y las obras del Canal de la Mancha, apoyadas por ese Ministerio; de otro, algunas conexiones ferroviarias a puertos y el omnipresente AVE (votos dixit). Nada más que llevarnos a la boca. Y de la Estrategia Logística ni hablamos.

Fomento tiene el dudoso honor de estar batiendo, en estos momentos, sus propios récords negativos de bajada de inversiones sobre el año precedente. Y tampoco es que se le haya visto mucha cintura en temas como el de la liberalización de la estiba, que nos va a traer nueve días de huelga desde la próxima semana –salvo acuerdo in extremis- y muchos más de dolor de cabeza en suministros, exportaciones e importaciones.

Los talentos, me refiero a los contantes y sonantes- hay que saberlos ganar y administrar, pero también, saberlos gastar cuando corresponde. Los otros talentos, ya se sabe: “lo que la naturaleza non da, Salamanca non presta”. O se traen de casa o así nos va y nos irá.

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *