Carne de camión

El transporte es uno de los eslabones más reconocibles de la cadena logística; el transporte por carretera es el modo preponderante dentro de las alternativas para que los bienes lleguen a su destino oportunamente; y el camión es, probablemente, una de las imágenes icónicas más recurrentes tanto del transporte como de la logística, hasta el punto de qué muchos legos en la materia a los que se les pregunta por la logística responden, más o menos, que es “eso de los camiones”.

Por todo eso, cualquier noticia que afecta a ese elemento esencial del transporte por carretera suele tener una especial incidencia informativa, incluso más allá de los ámbitos profesionales, ya sean cuestiones positivas, negativas o neutras: camiones autónomos, huelgas, subida de carburantes, contaminación, restricciones de tráfico, accidentes, conflictos transfronterizos, megacamiones, etc.

Ahora, tristemente, el camión se está convirtiendo en protagonista absolutamente involuntario de las páginas de sucesos, más aún de las que se refieren a actos terroristas de violencia indiscriminada y trágica. Primero en Niza; poco después en Berlín; ayer mismo en Jerusalem. Terroristas y locos (no veo la diferencia) han encontrado en el camión un arma letal  arrojadiza que lanzar contra transeúntes indefensos. Y claro, las medidas de seguridad por parte de las autoridades no se han hecho esperar: medidas restrictivas a la circulación de camiones y barreras físicas.

La semana pasada publicábamos una declaración de la patronal del transporte de mercancías en España, CETM, en la que expresaba su temor a que la población en general  grabara “en su subconsciente la idea de la peligrosidad de los camiones”, algo que se antoja posible e inevitable su así sucediera. El miedo es libre.

En todo caso lo cierto es que este sector profesional, que procura la llegada de la mayor parte de las mercancías a su destino, está ahora mismo en su conjunto, para su desgracia, y ante la imposibilidad de un control real y preventivo de los desalmados, expuesto y en el punto de mira de la seguridad, sin que los inanes camiones y sus conductores hayan hecho absolutamente nada para merecerlo. No lo olvidemos.

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