Lluvia de millones

No es que me haya tocado la lotería. Todavía, no. Yo soy de ese tipo de jugador navideño que cada año juega convencido de que le va a tocar El Gordo. Pero aún no me ha llegado ese 22 de diciembre cargado de millones. Si no creyera en mis posibilidades ¿Para qué jugar?

La lluvia de millones a la que me refiero es la que ha anunciado la Comisión Europea: nada menos que 50.000 millones de euros para gasto, en infraestructuras y otros proyectos. Aunque esa lluvia se queda en un ligero chaparrón veraniego si la comparamos con el casi medio billón de inversión, también en infraestructuras, que ha anunciado para el inicio de su mandato el recientemente elegido presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

El gasto mayoritario en Europa será en infraestructuras, es decir, carreteras, puentes, puertos, ferrocarril, aeropuertos… vamos que, por esta vez, la logística europea comunitaria y las necesarias infraestructuras que soportan y dan soporte al imprescindible transporte, en la cadena de suministros,  se van a beneficiar directamente de esta inyección. Bien.

Pero –siempre hay un pero- parece que los países en peor situación –y somos unos de ellos, a pesar de la presunción que pasea el presidente Rajoy cada día- van a poder gastar menos y con menos alegrías, que luego viene el tío Paco con la rebaja, o lo que es lo mismo, la tía Merkel y el tío Moscovici (comisario europeo de Asuntos Económicos) con su vara de medir el déficit y su cumplimiento.

O sea, que de El Gordo, podemos pasar a la pedrea o el reintegro cuando se clarifique esa medida de estímulo, que tiene tanta letra pequeña y tantos condicionantes (PIB, convergencia, empleo, deuda, etc.), que es como percibir una subvención por estímulo al empleo o tener un medidor de share (cuota de pantalla televisiva): existen, pero nadie conoce a nadie que haya cobrado una o tenga otro.

Echo en falta, de todas formas, alguna declaración de nuestro nuevo ministro al respecto. Hasta ahora por lo único que se le reconoce es por haber hecho las maletas para un viaje a Arabia Saudí, acompañando a Felipe VI, que hubo de suspenderse en el último momento.

A mí, lo que me gustaría saber, señor De la Serna, es cuánto nos toca de ese reparto multimillonario y si nos dará para “tapar agujeros” o tendremos que acudir al tan socorrido “mientras haya salud”, por no decir ajo, agua y resina. Ya me entienden.

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