4 años de la gran ignorada

Este mes de noviembre se cumplen 4 años desde que comenzara a aplicarse el Reglamento de la Unión Europea 1222/2009 (concretamente desde el 1 de noviembre de 2012) sobre el etiquetado europeo de los neumáticos.
El principal objetivo de esta etiqueta es informar a los consumidores de tres aspectos claves de este componente del vehículo, tales como la eficiencia en consumo de combustible, la adherencia en superficie mojada y el ruido de rodadura exterior.
De esta manera, se dispone de una herramienta más de información dirigida al consumidor o usuario final, la cual se puede considerar muy útil, e incluso necesaria, a la hora de efectuar la compra, en favor de productos más seguros, silenciosos y eficientes en términos de consumo de carburante.
Con la implantación de este etiquetado se pretendía, en su momento, que los consumidores pudieran comparar fácilmente las diferentes prestaciones que ofrecen las diferentes marcas de neumáticos y sus correspondientes modelos, incluso se esperaba que esta etiqueta fuera un “elemento diferenciador” y mostrase que los neumáticos “premium” eran sensiblemente mejores que los denominados “budget”.
Sin embargo, después de 4 años de vida de la misma y, según encuestas que se han realizado, es un hecho que la etiqueta de eficiencia energética sigue sin “calar” o ser tenida en cuenta por los conductores a la hora de adquirir unos nuevos neumáticos, ya que los consumidores se basan principalmente en el precio. Precio que marca en mayor medida la elección por parte del consumidor final, que mira su bolsillo y en otro orden de cosas, el neumático que mejor se adapta a sus expectativas y necesidades.
Es cierto que los principales fabricantes de neumáticos de marcas premium han realizado y están realizando grandes inversiones en I+D+i en el desarrollo de sus productos, sometiendo sus neumáticos a pruebas exhaustivas, con el fin de marcar diferencias con respecto a los fabricantes de neumáticos de bajo coste “que no quiere decir de baja calidad”. Pero no es menos cierto que, hoy en día, marcas económicas o de bajo coste ya alcanzan niveles B y B con sus actuales modelos, e incluso varias de ellas ya superan a algunas de las marcas más reconocidas.
Esta etiqueta, lo que sí que ha conseguido, es que las marcas denominadas budget hayan redoblado sus esfuerzos en mejorar sus productos, acercándolos a los de las marcas premium, produciéndose un aumento de calidad, lo que sin duda beneficia al consumidor final que dispone a un precio más competitivo un mejor producto que antes de la aparición de esta etiqueta.
Bien es cierto que además de estos 3 parámetros recogidos actualmente, siguen sin incluirse otros criterios de desarrollo tan importantes como por ejemplo, la durabilidad, estabilidad o resistencia al aquaplaning, que también son aspectos muy a tener en cuenta, tanto por seguridad vial como por beneficio al medio ambiente.
Sin embargo, mal que nos pese, lo que mayormente prima es el precio.

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