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Noticias ‘eléctricas’ que desazonan

Tras un comienzo suave del otoño, los primeros fríos ya han llegado y renacen viejos problemas, que en algunos casos se convierten en auténticos dramas. La pobreza energética, una expresión nueva para definir un concepto antiguo, vuelve a resurgir: el pasado lunes 14 de noviembre moría en Reus (Tarragona) una mujer de 81 años en un incendio provocado por unas velas que utilizaba porque le habían cortado la luz. El ayuntamiento de esta localidad y la compañía suministradora, Gas Natural Fenosa, se han culpado mutuamente de este trágico suceso y se han sucedido las declaraciones en los medios de comunicación sacudiéndose el problema de encima.

Hay que recordar, como han publicado diarios como InfoLibre, que los cuerpos de bomberos de Barcelona, Badalona y Cornellá de Llobregat denunciaron en 2015 que el 70% de los accidentes relacionados con incendios en viviendas se producían a causa de la pobreza energética; la gente llega a emplear todo tipo de medios rudimentarios para calentarse cuando se le ha cortado el suministro eléctrico. Información bastante inquietante. Notorio es, además, que los precios de electricidad y gas aumentaron entre 2008 y 2014 un 73% y un 67%, respectivamente.

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Las elecciones, ¿un espejismo?

En recientes encuentros en los que este periodista ha tenido la oportunidad de compartir opiniones con diversos representantes de fabricantes y del colectivo de distribuidores de material eléctrico, como en la tercera mesa redonda sobre este sector organizada por Cuadernos de Material Eléctrico, se percibe una cierta corriente subterránea de prudencia que atempera los buenos indicadores macroeconómicos, así como la positiva evolución del primer cuatrimestre de 2015, prolongando las cifras de 2014, que AFME ha desvelado en su asamblea general, el pasado 19 de mayo.

Esta moderación del optimismo se deriva del efecto atípico que podría tener la celebración de las elecciones el próximo domingo 24 de mayo sobre la demanda del mercado. Esto es, desde el último tramo de 2014 y a lo largo de este ejercicio se han puesto en marcha numerosas licitaciones de obras e infraestructuras impulsadas por distintas Administraciones Públicas al calor del calendario electoral. Ya se sabe que los políticos son pródigos y generosos cuando se acercan los comicios, y todo lo que era austeridad y apretarse el cinturón se transmuta en una cierta liberación y desbloqueo de presupuestos para acometer proyectos que puedan convertirse en votos y apoyos ciudadanos en las citas que jalonan el calendario.

El arranque y ejecución de estas obras actuarían de palanca para aumentar varios puntos porcentuales en la actividad del sector de material eléctrico, incremento que sería real, pero con un horizonte temporal corto y sin solución de continuidad. Renovación de equipamientos municipales (como la sustitución de alumbrado público convencional por tecnología Led y otras infraestructuras energéticas), rehabilitación de edificios públicos, mejora de otro tipo de instalaciones (como centros de salud, recintos deportivos, transporte ferroviario…) formarían parte de este empuje que beneficiaría a diversos ámbitos.

De esto se deduce que habrá que esperar a 2016 para comprobar si este crecimiento es flor de temporada, o se sostiene en el tiempo porque la estructura de la demanda es sólida y la bonanza macroeconómica se ha extendido al sector privado y al consumo interno.

Además, por otro lado, un desempleo elevado sigue siendo una rémora de gran calado, como afirmó Pascual Dedios-Pleite, presidente de la Comisión de Mercado de AFME, en la asamblea de esta Asociación, un factor que arroja sombras sobre esta recuperación económica, ya que si la capacidad de compra de ciudadanos y empresas no despega, el crecimiento será frágil y puede quebrarse por otros factores exógenos que no se pueden controlar, tales como conflictos internacionales, inestabilidad política, aumento del precio del crudo, etc.

Afrontemos pues el resto del año con optimismo y trabajemos duro porque acaso esta tendencia al alza sea en parte un espejismo provocado por la efervescencia electoral, o quizás no. Sea lo que sea, ejerciten su derecho al voto el próximo domingo.

En este sentido, les hago una recomendación cinematográfica relacionada con los entresijos de una campaña electoral: Idus de marzo, excelente película de 2012 dirigida y protagonizada por George Clooney, junto a Ryan Gosling.

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El referéndum catalán y la unidad de mercado

Regresamos de las vacaciones de verano con una sensación agridulce: por un lado, la mente y el cuerpo se han oxigenado para afrontar el nuevo curso y, por otro, parece que la realidad no se ha movido mucho en este paréntesis. Los ciudadanos se incorporan a sus trabajos y ocupaciones y se preparan para lo que se vislumbra como lo que más de un columnista ha llamado “otoño calentito”. Tras el periodo estival llega el tradicional ajuste de cinturón para contener gastos, mientras la ola de calor que vivimos repercutirá en abultadas facturas de la luz para muchos.

Además, las cifras macroeconómicas que se anuncian por doquier alientan a la esperanza, pero parece que sus efectos balsámicos no llegan al entorno microeconómico de hogares y empresas; las dificultades de financiación, los plazos de pago abusivos, las ventas que no terminan de repuntar… son factores que arrojan sombras al panorama que dibujan algunas instancias. Por si faltara poco, se prevé una nueva vuelta de tuerca a la austeridad: el Gobierno pretende ahorrar 30.000 millones de euros de gasto público en tres años, según han publicado diversas fuentes.

A lo que hay que añadir las tensiones políticas, la más importante de las cuales es la cuestión nacionalista en Cataluña, con la fecha del 9 de noviembre en todas las agendas. La deriva que está tomando la situación política con la convocatoria del referéndum, y la total ausencia de diálogo entre el Gobierno central y el Ejecutivo autonómico, centran la preocupación de empresarios de todos los sectores. Según un informe de PwC, “los responsables de las grandes empresas catalanas están preocupados por el proceso” y “por encima de todo, llaman al diálogo” entre las partes implicadas “casi con desesperación”. La mitad de los empresarios catalanes creen que la secesión unilateral daña el negocio con el resto de España.

Al margen de la mayor o menor valoración que se le dé a este estudio, no cabe duda de que las consecuencias económicas de una operación de este tipo son inimaginables, alejadas de la estabilidad necesaria, sobre todo si se tiene en cuenta que Cataluña cuenta con un significativo tejido industrial y empresarial, especialmente notable en el sector de material eléctrico y afines.

No olvidemos que una de las demandas que más han planteado las organizaciones empresariales (como AFME o Anfalum en el sector eléctrico) es desarrollar el criterio de unidad de mercado para que se aplique de forma homogénea en todas las comunidades autónomas la legislación de ámbito industrial y comercial. Con independencia de que exista una reglamentación autonómica específica para determinados ámbitos, no deja de ser un tanto surrealista que para comercializar y lanzar un producto en España una empresa tenga que pasar por 17 estamentos distintos, lo cual ralentiza y perjudica cualquier acción empresarial.

Nuestro país cuenta así con un corpus legislativo autonómico, que consta de miles de reglamentos, órdenes y disposiciones, que deviene un auténtico bosque difícil de atravesar, y que no está pensado en muchos casos para facilitar y simplificar la vida de empresarios y autónomos.

Diálogo y sentido común serían ahora más necesarios que nunca.

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¡Es la financiación, estúpido!

“La economía, estúpido” (the economy, stupid), fue una frase muy utilizada por Bill Clinton y sus asesores durante la campaña electoral a las presidenciales de EEUU contra George Bush padre en 1992, que posteriormente se popularizó como “es la economía, estúpido”. Parafraseando el dictamen del expresidente, en la economía nacional, en general, y en el sector eléctrico, en particular, la financiación es el meollo de la cuestión que estrangula una reactivación más sólida.

No obstante, las primeras brisas primaverales han traído cierto aire fresco y optimista que han barrido los malos humores invernales: según los esperanzadores datos publicados por AFME (Asociación de Fabricantes de Material Eléctrico), las ventas del mercado nacional han aumentado un 6,9% en los dos primeros meses de 2014, confirmando el cambio de tendencia iniciado en el último tramo de 2013. No sabemos si es un espejismo, ya que se comparan con los meses de enero y febrero del año pasado, que fueron la travesía más árida del desierto del que parece que vamos a salir, o bien es un indicio de que este ejercicio podría acabar en positivo tras más de un lustro en números rojos.

Sin embargo, la situación económica de las empresas continúa en muchos casos bajo mínimos, en “modo supervivencia”, en buena parte debido a que el grifo del crédito sigue cerrado a cal y canto. En este sentido, los indicadores que ha facilitado recientemente la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad (PMcM) no son nada halagüeños. De acuerdo con esta entidad, dos normas podrían hacer tambalear la mejora registrada en los dos últimos años en el ámbito de los plazos de pago: el anteproyecto de Ley de Fomento de la Financiación Empresarial, concretamente dos de sus disposiciones, que permiten el pacto entre las empresas superando los 60 días establecidos por ley, en los casos en los que la deuda o el crédito se cedan a un tercero; y el artículo 216 de la Ley de Contratos del Sector Público.

De lo que se desprende con esta presumible marcha atrás es la falta de voluntad política para atajar este problema que lastra la situación financiera de las empresas, sobre todo de pymes, micropymes y autónomos, organizaciones vulnerables que no pueden financiar el capital circulante y dependen de una buena gestión de pagos y cobros. Los poderosos (empresas del IBEX 35 y grandes corporaciones) son los grandes beneficiarios de un sistema donde las posiciones de poder y abuso entre cliente y proveedor dañan de partida una normal relación comercial; no es de recibo que un 68% de las empresas firmen contratos que incumplan la ley en los plazos de pago, según una encuesta de la PMcM: temen perder al cliente si le exigen cumplir con la ley, ¡extraña y cruel paradoja!

Queda una pequeña ventana a la esperanza: el desarrollo de un régimen sancionador continúa su trámite en las Cortes y podría entrar en debate parlamentario entre abril y mayo de este año. España es un país que, en muchos ámbitos –más de lo que nos gustaría–, funciona a base de penalizaciones y multas (desde las normas de tráfico a cumplir con la Hacienda pública, por citar sólo dos ejemplos); lo que evidencia que una tipificación clara de infracciones y sus correspondientes sanciones sería un buen método para corregir esta anomalía que nos diferencia de Europa, sólo por delante de Portugal y Grecia. En Francia, gracias a la implantación de un régimen sancionador, los plazos de pago medio se han situado por debajo de los 45 días.

Así, acceso al crédito restringido y plazos de pago abusivos (en el sector de la construcción el plazo medio se sitúa en 253 días) es una combinación fatídica para la liquidez de las compañías que quiebra cualquier conato de reanimar la actividad. No hay que olvidar que morosidad y plazos de pago ilegales son la causa del cierre de un tercio de las 500.000 empresas que han desaparecido desde el inicio de la crisis, algo que perjudica también la competitividad de la economía.

Que disfruten de la Semana Santa, de sus penitencias y sus pequeños placeres.

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Actores emergentes en la distribución, Saltoki y Novelec

En un mercado tan castigado como el de material eléctrico (según AFME, las caídas acumuladas en los últimos años han originado que el sector haya encogido más de un 60% desde 2007), el canal de la distribución lleva varios años en proceso de mutación y replanteamiento de su enfoque; cada organización a su propio ritmo, en función de si la empresa forma parte de una multinacional, está integrada en un grupo de compra o mantiene un mayor o menor grado de independencia, sea su alcance nacional, regional o local.

Los actores tradicionales, en plena transformación ante este cambio de paradigma en el mercado, tanto en volumen como en términos cualitativos, ven como la participación de cadenas de bricolaje o empresas especializadas, entre otras, empiezan a arañar negocio en determinadas parcelas. Pero en los últimos tiempos, en este contexto, han eclosionado operadores que proponiendo fórmulas diferenciadas se están haciendo un hueco en el mercado con rapidez, lo que avala la idea de que, a pesar de la recesión económica, hay oportunidades si se saben trabajar.

Estos actores emergentes son fundamentalmente dos: Grupo Saltoki y Novelec Electric. El primero ha emprendido una ambiciosa política de expansión con un modelo de negocio distinto, tiendas con una amplia superficie pensadas para el profesional de la instalación en diferentes ámbitos (renovables, calefacción y climatización, fontanería y saneamiento, y edificación, entre otros), que han ido incorporando los productos eléctricos en fechas más recientes. Esta rápida expansión les ha llevado a abrir durante el año pasado y lo que llevamos de 2014 ocho centros en distintas comunidades, como Aragón, País Vasco y Cataluña, tres de ellos especializados sólo en la distribución de material eléctrico: Zaragoza, Bilbao y Vitoria, con lo que suman ya cuatro –el primero está ubicado en Pamplona– específicos para este sector. Este rápido crecimiento ha desembocado en que hoy Saltoki cuenta ya con más de 30 puntos de venta en todo el territorio nacional.

Fundada hace 20 años, Novelec Electric, por su parte, muestra otro perfil de distribuidor, enfocado exclusivamente a la distribución mayorista de materiales eléctricos climatización y fluidos, con una estrategia de crecimiento sostenido pero discreto, sin hacer mucho ruido. Su organización, según fuentes de la empresa, está volcada en un servicio al cliente muy rápido y ágil, y exploran oportunidades de negocio en áreas que han sido abandonadas por otras compañías y donde parece repuntar mínimamente la actividad. Tienen una presencia muy notable en Cataluña, Castilla y León, y la zona de Levante (Valencia, Murcia y Baleares); la empresa cuenta ya con una red de casi 30 almacenes en ocho comunidades autónomas, además de Andorra, lo que ofrece una imagen de proyecto consolidado y en franca progresión.

Así que cuando diversas voces reclaman una mayor concentración en el canal de distribución de material eléctrico, que abogan por que los fabricantes defiendan una consolidación clara, la evolución apunta, en cambio, a una mayor oferta, con un número creciente de puntos de venta que cubren la desaparición de otros, conformando una estructura de mercado lejana todavía al modelo de países europeos como Francia y Alemania, donde las dos grandes multinacionales copan cerca de dos terceras partes del sector.

Existen pues oportunidades para diferentes modelos, hay también espacio para empresas locales, junto a grupos y compañías de mayor dimensión, y para fórmulas distintas de acercamiento al cliente, que también está en plena transformación. Veremos adónde conducen estos movimientos; seguiremos informando.

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¿Queremos aprovechar los canales online?

Como cada comienzo de año, desde el hombre más poderoso al más común de los mortales, todos nos hacemos promesas y propósitos de enmienda que se han convertido prácticamente en tópicos: mejorar el inglés, hacer más ejercicio, dedicar más tiempo a la familia… Intenciones que, en la mayoría de los casos, se quedan en conatos bienintencionados que se esfuman con los primeros vientos de la primavera. En el ámbito empresarial, uno de estos deseos que resurgen en los albores de cada ejercicio es el de reforzar y potenciar la estrategia online de la empresa.

A pesar de la intensidad y la prolongación de la recesión, cuyos efectos han hecho y hacen mella en el tejido económico e industrial, numerosas empresas, si pensamos en el sector eléctrico, no han sabido aprovechar todavía todo el potencial de un sitio web y carecen de una estrategia coherente en el plano digital, tanto en comunicación corporativa como en el apartado comercial; las más de las veces, la página web se limita a reflejar de forma más o menos estética la oferta de productos de la empresa, con diseños poco acertados y con propuestas escasamente activas para atraer a posibles clientes y para atender a los que ya lo son.

Desde cualquier punto de vista, este proceder es un error: hoy en día no se entiende la gestión de una empresa sin una propuesta integral y ambiciosa en Internet, que incluya una página web potente y atractiva, intuitiva para el usuario, fácil de navegar y con contenidos que aporten valor a la actividad del profesional: desde catálogos y fichas técnicas hasta tarifas de precios sencillas de manejar, pasando por asistencia técnica, que puede abarcar incluso la atención en línea con chats en vivo, o información útil de la empresa. Los canales digitales, que pueden también llevarse al ámbito del e-mail marketing, constituyen una herramienta muy poderosa para posicionar una empresa en el mercado y complementar y reforzar sus actuaciones en el mundo físico. Sin olvidar, y no por ello menos importante, la capacidad que ofrece un portal online bien gestionado como canal de ventas, el comercio electrónico.

Desde empresas instaladoras hasta distribuidores, pasando por fabricantes del sector eléctrico, son cada vez más conscientes de ello. De hecho, desde finales del verano hemos visto cómo muchas organizaciones y compañías han renovado, reformulado o potenciado sus espacios en la web: asociaciones como AFME o CEDOM, distribuidores como Nou Grup o Grupo Electro Stocks, o fabricantes como Airfal, Salicru, Hager o Socomec, por mencionar sólo algunos.

Pero queda camino por recorrer en este ámbito, a pesar de los esfuerzos realizados. Internet y las plataformas online deben verse como parte de la solución a la coyuntura que atraviesa el sector eléctrico, más que como un problema. Hay que aprender de errores pasados –los medios de comunicación también los hemos cometido– y avanzar por esta vía en la que ya juegan también un papel importante las redes sociales, como Twitter, LinkedIn o Facebook.

La prudencia también será una buena consejera en este trayecto. Los instaladores, por ejemplo, reconocen que, si bien utilizan Internet para acceder a ofertas, información técnica y normativa, todavía sienten reticencias a utilizar los portales para la compra online de productos (como explicaron en un reportaje del número 6 de Cuadernos de Material Eléctrico). Hay que trabajar mucho en este aspecto; no es el futuro, ya es el presente.

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