Categoríamorosidad

Congreso de FENIE, unanimidad contra el decreto de autoconsumo

Tras la celebración del XVII Congreso de FENIE (Federación Nacional de empresarios instaladores) en Ávila la semana pasada, resuenan todavía en medios y redes sociales ecos de las ponencias, coloquios y opiniones que se sucedieron en este evento a lo largo de los días 22 y 23 de octubre. Lastres como el intrusismo y la morosidad se mantienen como preocupaciones de primer nivel entre el colectivo, ante la dejación de funciones de las distintas Administraciones Públicas, que sólo ponen el ojo fiscalizador en las empresas cumplidoras.

En este sentido, arreciaron también, y con toda la razón del mundo, las críticas y reproches ante la regulación aprobada por el Gobierno del PP, en especial en el ámbito del autoconsumo fotovoltaico y, en menor medida, aunque también, en el de las infraestructuras de carga del vehículo eléctrico, con la norma ITC-BT 52. En el primer caso, calificativos como “irracional”, “anomalía histórica” o “inútil” sirvieron para describir la

Leer más
Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Europa nos gusta, pero nos quiere sancionar

El discurso oficial del Gobierno español siempre está alineado con las tesis de las instituciones europeas, es el tono habitual de las intervenciones públicas de ministros y otros representantes políticos; somos un socio comprometido que suscribe y apoya hasta las medidas más ingratas que provienen de la Unión Europea, club al que pertenecemos y en el que tratamos de incardinar muchas de nuestras políticas, como no podía ser de otra manera.

Sin embargo, esta versión oficial ofrece un reverso sombrío y no tan pro europeo ya que España es un país huidizo y remolón cuando se trata de cumplir determinadas Directivas comunitarias que, con toda seguridad, nos haría crecer en competitividad entre los países de nuestro entorno, pero que los gobernantes patrios, de distinto signo político, han creído innecesario encajar en el ordenamiento jurídico español. En un hipotético ránking de áreas especialmente inmunes a dejarse empapar por las tendencias de la UE, hay dos claramente líderes: el sector energético y el ámbito de los plazos de pago. De hecho, España ha recibido recientemente varios varapalos en este sentido por parte de los organismos de Bruselas, que ponen en entredicho este ‘compromiso’ europeo. Veamos cuáles.

Leer más
Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Ética e incertidumbre en la distribución

Es ya un lugar común decir que en este periodo de dura recesión económica, que ha sacudido a casi todos los sectores de actividad, se han perdido las referencias, las coordenadas que marcaban los límites, y muchos empresarios, como aquellos que han tenido la desgracia de sufrir un huracán o un tornado, se han encontrado en más de un momento desorientados mirando el paisaje y evaluando el deterioro de su organización. En la reciente mesa redonda sobre la distribución profesional de material eléctrico, organizada por Cuadernos de Material Eléctrico, percibí algo de esa sensación pues varios de los directivos allí presentes señalaban que su prioridad en estos años había sido la más pura y cruda supervivencia, como ocurre en una catástrofe natural.

Sin embargo, tras el desconcierto ha de venir cierta calma para reflexionar sobre presente y futuro. Por ello, anoté una opinión vertida por una de las participantes en este foro, Ana Belda, country manager de RS Components para España y Portugal, quien afirmó que el sector eléctrico se había transformado de una forma tan profunda y radical que era difícil esperar una “estabilización”; todo lo contrario, “hay que aprender a vivir con algo de incertidumbre” ya que la demanda y los clientes no los garantiza nadie.

Ello implica repensar cada día las prioridades de nuestro negocio, cambiar estrategias que antaño fueron seguras pero que hoy o mañana quizá ya no lo sean, buscar socios distintos o nuevas alianzas… En fin, hacerse con un catálogo personalizado de soluciones que hay que modificar sobre la marcha o, lo que es lo mismo, innovar, aunque sea a pequeña escala (no en vano, la etimología latina de la palabra significa “mudar o alterar algo, introduciendo novedades”). En este sentido, Toni Merino, vicepresidente de Retail de Schneider Electric España, presente también en el debate, puso nombre a este concepto: “micro-innovación”, que deberían aplicar fabricantes, distribuidores, instaladores y cualquier empresa que quiera avanzar.

Pero si hemos de acostumbrarnos al cambio permanente y a cierto nivel de inseguridad (“no tenemos un destino claro hacia el que movernos”, dijo en una entrevista en El Mundo el sociólogo polaco Zygmunt Bauman el año pasado), en mi opinión existe otro aspecto clave que hay que trabajar para dignificar el sector y que permitiría hacerle progresar de forma sostenible: la ética, un elemento –o, mejor, su carencia– que nos diferencia de otros países de nuestro entorno, como también apuntó Ana Belda en la mesa redonda sobre la distribución.

En un país donde los sobrecostes consentidos en la obra pública son moneda común; en el que la economía sumergida crece al calor de la crisis (según algunos expertos rondaría el 25% del PIB nacional); donde los pagos en B o sin IVA se admiten de forma casi natural –hecho también denunciado en la citada mesa redonda–; o en el que las Administraciones Públicas y las grandes corporaciones del IBEX35 son los primeros incumplidores de la Ley contra la Morosidad, aplicando plazos de pago abusivos a sus proveedores, la necesidad de aplicar principios éticos en las relaciones económicas es de una urgencia apremiante.

Acaso haya que empezar por uno mismo, por aplicar principios éticos en la propia casa, cosa harto difícil cuando el contexto circundante va en dirección contraria. Pero creo firmemente que si dejamos espacio para la transparencia y las relaciones honestas con proveedores y clientes, más tarde o más temprano los resultados tienen que venir.  Al menos, eso me gusta pensar.

Por cierto, en relación con la morosidad, ayer se rechazó en el Congreso de los Diputados, gracias a los votos del PP, la implantación de un régimen sancionador para las empresas que incumplan los plazos de pago, iniciativa propuesta por CiU e impulsada por la Plataforma PMcM. La sabiduría de nuestros políticos tiene caminos inescrutables. ¡Mucha salud!

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

El escándalo de los plazos de pago en España

“Si todos los agentes, tanto públicos como privados, pagasen a 30 días, lo que se ganaría equivaldría a toda la deuda de Grecia”, ha señalado recientemente Daniel Calleja, director general del área de Industria de la Comisión Europea, en el diario Cinco Días. Esta frase rotunda plasma en pocas palabras lo que supone el alargamiento abusivo de los plazos de pago y la morosidad en España, una auténtica lacra que sitúa a nuestro país como líder en esta triste estadística –junto con Portugal, Italia y, sobre todo, Grecia– que, además, afecta muy negativamente a la competitividad de las empresas.

En la reciente mesa redonda sobre la distribución de material eléctrico, que organizó Cuadernos de Material Eléctrico el pasado 10 de octubre en Madrid, los plazos de pago y la morosidad salieron a colación como uno de los elementos más distorsionadores del mercado, que ejerce mucha tensión sobre el canal de la distribución, agente intermedio entre el fabricante y el instalador o profesional. Con la prolongación y crudeza de la recesión económica, muchas empresas distribuidoras se han encontrado, y se encuentran, en una situación complicada a la hora de valorar el riesgo financiero de muchas operaciones, lo que les lleva a perder clientes al tratar de aplicar los plazos establecidos en la Ley 15/2010 de Medidas de Lucha contra la Morosidad. No en vano una cuarta parte de las empresas en España ha cerrado su actividad como consecuencia de la morosidad, como ha señalado también Daniel Calleja, si buen otras fuentes apuntan a que este porcentaje es superior.

Como se señalaba en un reciente post de este blog en el mes de septiembre, la parte más frágil de toda la cadena son las pymes, micropymes y autónomos, que constituyen en el sector instalador, por ejemplo, cerca del 90% del total del tejido empresarial, que son las más vulnerables dada su escasa capacidad de financiación, y menos hoy en día con la restricción crediticia que están aplicando los bancos y entidades financieras. Además, y esto es un dato sorprendente, según señala la PMcM (Plataforma Multisectorial contra la Morosidad), cerca de un 20% de las empresas del país dicen desconocer esta normativa.

En lo que prácticamente todos los directivos presentes en la mesa de debate coincidieron es que la citada ley está mal diseñada y que, sobre todo, es necesario elaborar y poner en práctica un reglamento sancionador para que funcione con eficacia, como ocurre en otros países de la Unión Europea. No debe olvidarse que en marzo de este año se transpuso al ordenamiento jurídico español la directiva europea sobre plazos de pago, lo que implica que es una norma supranacional que tiene preeminencia sobre la legislación nacional.

Pero, ¿quién gana con esta situación? Las Administraciones Públicas siguen dando un mal ejemplo en este ámbito, pero existe una voluntad de mejorar los ratios actuales (141 días de plazo medio de pago) con distintas medidas que el actual Gobierno ha puesto en marcha y otras que está previstas. Pero son las grandes compañías, como las firmas del IBEX 35, las que salen ganando con esta conducta, y que ejercen presión para que no cambie sustancialmente, así como las entidades financieras, que han desarrollado toda una serie de instrumentos para obtener ingresos.

Así lo ha denunciado la PMcM en sus informes. Las grandes empresas del IBEX 35 tienen plazos de pago de 215 días de promedio, que llegan en el caso del sector de la Construcción e Inmobiliario a superar los 300 días de plazo medio de pago en 2012. Esto supone que “las grandes compañías españolas financian gratuitamente una parte importante de su pasivo circulante a costa de sus propios proveedores”, que en su mayoría son pymes y autónomos. La cuestión roza el cinismo más crudo cuando algunas constructoras han liquidado sus deudas con las distintas Administraciones, pero ellas, a su vez, no han abonado las deudas que mantenían con sus empresas subcontratadas, en una cadena perversa donde el más perjudicado siempre es el más débil.

En este sentido, una ocasión excelente para ponerse al día en esta cuestión y empezar a solventar esta anomalía en las relaciones comerciales es la II Cumbre Político-Empresarial, que se celebrará el próximo 7 de noviembre bajo el título “Medidas para garantizar el cumplimiento de la Legislación sobre Morosidad”, y que va a reunir a empresarios, políticos y asociaciones. Es hora de atajar eficazmente este enorme problema.

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Las asimetrías en los plazos de pago

No sé si merece la pena reseñarlo, pero ayer, 15 de septiembre, se cumplió el quinto aniversario de la quiebra y desaparición de Lehman Brothers, uno de los principales detonantes de la actual recesión global con la que convivimos –no sabemos hasta cuándo– y que se ha cebado de forma inclemente con países como España, acentuando unos desequilibrios que en los años de bonanza se soslayaban.

Precisamente, una de las nefastas consecuencias de la depresión económica, muy palpable en la realidad de nuestro país, es el crecimiento de la morosidad y el alargamiento de los plazos de pago, una anomalía en el contexto europeo, si exceptuamos a Grecia. Las Administraciones Públicas no son un buen ejemplo en este apartado, si bien han mejorado su comportamiento en los últimos años, a raíz de la entrada en vigor de la Ley 15/2010 de Lucha contra la Morosidad. El titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, tiene en preparación el Anteproyecto de Ley de Control de la Deuda Comercial en el sector público, cuyo objetivo es atajar este problema con firmeza, aunque ya se ha difundido que algunas comunidades autónomas pretenden que el pago a proveedores sea ‘asimétrico’, eufemismo que esconde el tratar de forzar la legislación a medida.

Además, como ha informado la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad (PMcM), las empresas del IBEX 35 (no incluye las financieras) pagaban en 2012 a sus proveedores en plazos muy superiores a los permitidos por la Ley 15/2010; la palma se la lleva el sector de la Construcción e Inmobiliario, con ¡¡301 días de plazo medio de pago!!, y eso que han mejorado; algo absolutamente demencial para la vida de un sinfín de empresas. Otra asimetría más: mientras estas corporaciones tratan de cobrar al contado o con los plazos marcados por la ley, retrasan al máximo el pago a sus proveedores. Como ha denunciado Antoni Cañete, presidente de la PMcM, “algunas de estas grandes compañías se financian, en parte, a costa de sus propios proveedores, en su mayoría pymes y autónomos”.

Y este es el gran drama en muchos segmentos, con especial incidencia en el sector eléctrico, donde las pymes y autónomos son la gran mayoría en el colectivo de empresas instaladoras y en el canal de la distribución. La tesorería se convierte en un elemento vital, que termina ahogando a las pequeñas empresas que, en numerosos casos, no pueden luchar contra un Goliath poderoso, a pesar de que su gestión y modelo de negocio sean solventes. España es un país amante de desarrollar normas, pero poco preocupado en su cumplimiento. Sin un régimen sancionador eficaz que empuje a cumplir la ley y que erradique estas malas prácticas la supervivencia de una gran parte del tejido productivo está en juego.

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Humanizar las relaciones comerciales

Es de sobra conocido el predominio absolutamente abrumador de las pymes en el tejido empresarial nacional. De acuerdo con los datos del INE (Instituto Nacional de Estadística), en España hay alrededor de 3,2 millones de empresas, de las que un 99,88% son pymes (entre 0 y 249 empleados).Pero si ponemos el foco en las llamadas microempresas (de 0 a 9 empleados), este grupo supone en España el 95,5% del total de empresas, más de 3 puntos por encima de la estimación para el conjunto de la UE (92,2%).

El sector de material eléctrico es un claro ejemplo de estas estadísticas, sobre todo entre el colectivo de empresas instaladoras (muchas de ellas operando como autónomos), en el que podríamos incluir también a muchos almacenes así como integradores e ingenierías de pequeño tamaño. La crisis ha pasado una dura factura a estos segmentos y se podría decir que sobrevivir se ha convertido en su principal misión. De hecho, eso es lo que afirma el estudio anual “Radiografía de la Pyme 2013”, elaborado por Sage, firma especializada en soluciones de gestión para la pequeña y mediana empresa.

Según este informe, el 65,5% del tejido empresarial considera que en 2013 sobrevivir vuelve a ser el principal objetivo, en una difícil coyuntura en la que más del 90% de pymes y autónomos piensa que la economía española ha empeorado en los últimos tres años y continuará así en este ejercicio. No obstante, según releva este estudio de Sage, una notable proporción de empresarios de este perfil cree que habrá una tenue luz al final del túnel: estiman que la recuperación, aunque tardará, llegará a nuestro país en el bienio 2014-2015.

Sin embargo, me ha llamado la atención un dato en este informe que pone en valor una consecuencia positiva de estos años de dificultades económicas: más del 25% de los autónomos y pymes encuestados creen que “la crisis ha humanizado las relaciones comerciales y que, un año más, la cercanía con el cliente vuelve a ganar protagonismo como un factor de crecimiento”.

Ahí es nada; algo tan de sentido común como cuidar y atender las necesidades del cliente, tratando de escuchar sus problemas y estar en contacto permanente con él para buscar la mejor solución se revela como algo clave. El reverso negativo de esta premisa es que en los años de vino y rosas numerosas empresas y autónomos dejaron de lado, o no pusieron en el centro de su negocio como prioridad, la relación con el cliente. La atención personalizada, huyendo de estándares (¡por favor, esos números 902 en los que hablas más con una máquina que con una persona son, muchas veces, una aberración!) y aportar un servicio de calidad se convierten en aspectos esenciales.

Se podría deducir entonces que, a pesar de los problemas de financiación, intrusismo y pasividad de las Administraciones Públicas (como señalaron las asociaciones de empresas instaladoras en un reportaje del número 1 de Cuadernos de Material Eléctrico), el empresario que conforma su negocio pensando en las demandas de sus clientes, y que incluso se anticipa con soluciones innovadoras, tiene mucho terreno ganado. Como dice este informe, para ello la proximidad con el cliente es fundamental; éste verá en nuestra empresa un socio, un compañero de viaje, mucho más que un mero proveedor. Por ese motivo, esa cercanía supone una verdadera palanca de crecimiento.

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Aluvión de datos vs información relevante

En una entrevista televisiva reciente, el insigne periodista Miguel Ángel Aguilar hablaba sobre la sobreabundancia de noticias que recibe el ciudadano debido a la profusión de canales existentes en la actualidad: a los tradicionales prensa, radio y TV había que unir Internet, medios electrónicos y las redes sociales (entre las que destacan Facebook y Twitter). A partir de esta constatación Aguilar realizaba una comparación muy interesante: recibimos diariamente lo que el definía como un aluvión –una auténtica inundación–  de mensajes, datos y noticias que finalmente terminan por desbordar a cualquier mente, constituyendo en sí mismo una masa de ruido de la que a veces es difícil extraer lo realmente importante.

Por ello, y más en estos procelosos tiempos, en este cuaderno de bitácora que ahora inicia su rumbo pretendemos aportar, con toda humildad, un espacio de análisis y opinión que contribuya a despejar algunas incógnitas, que aporte elementos de reflexión sobre distintos aspectos del mercado, ponga el foco en las principales preocupaciones de los agentes que conforman la cadena de valor o que desgrane tendencias y tecnologías que podrían modelar el presente y el futuro del sector de material eléctrico. En suma, que filtre en ese aluvión de noticias para resaltar la información relevante.

Estos objetivos coinciden y se alinean con los que definen el espíritu de la plataforma web y de la revista ‘Cuadernos de Material Eléctrico’, publicación que acaba de lanzar su primer número al mercado; un primer número en el que se reflejan, en distintos artículos, algunos de los aspectos más relevantes que explican la evolución del sector eléctrico en los últimos años: el intrusismo que sufren los instaladores profesionales, tanto el procedente de aquellas personas que actúan en la economía sumergida como el que ejercen las propias compañías eléctricas; la morosidad que agobia a todo el mercado en su conjunto; la fuerza de la rehabilitación y la eficiencia energética como claros vectores de crecimiento; la concentración que se vive en el segmento de la distribución y los retos que afronta el canal (con las opiniones de las dos compañías de referencia: Grupo Rexel y Sonepar Ibérica); la internacionalización y las exportaciones como ejes de diversos ámbitos, como ocurre entre las empresas de iluminación; o el progresivo ascenso de las superficies de bricolaje, el canal detallista, como vía de comercialización para numerosos fabricantes del sector eléctrico.

Queremos aportar rigor, utilidad y valor a la información. Además, en esta aventura deseamos la colaboración de lectores e internautas, a través de sus comentarios, críticas y sugerencias, ya que, no en vano, en este entorno 2.0 los contenidos se enriquecen con su aportación, creando una suerte de diálogo fructífero.

Por último, en este primer post no puedo olvidar una mención especial de agradecimiento a todas aquellas empresas y entidades que nos han mostrado su más firme apoyo desde un primer momento, confiando en que este proyecto editorial multiplataforma sea un fiel reflejo de lo que acontece en este complejo mercado y que sea útil para las empresas que trabajan en él, desde instaladores y fabricantes hasta distribuidores y almacenes, pasando por la prescripción y las asociaciones sectoriales. Bienvenidos y espero sus comentarios.

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail