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¿Cómo concienciar mejor sobre eficiencia energética?

La eficiencia energética es un término tan manido en los últimos tiempos que ha llegado casi a saturar las temáticas de artículos, conferencias y foros que se han escrito y celebrado en el sector de material eléctrico, ámbito energético y afines. ¿Sustituir algunas bombillas convencionales en el hogar o en una oficina por Led ya es eficiencia?, ¿instalar una batería de condensadores en un pequeño negocio ya es eficiencia?, ¿automatizar el control de sistemas en un edificio es eficiencia? Es todo eso y más.

Cabe decir que el incremento continuado del precio de la electricidad, a pesar de las promesas reiteradas del Gobierno, ha hecho mella en los bolsillos de los ciudadanos y también en las cuentas de resultados de las empresas. El aumento del término fijo de potencia en la factura de la luz de los consumidores en 2014 supuso, además, desincentivar las medidas de ahorro ya que la parte variable del recibo, la que depende del consumo, pierde importancia frente a la parte fija; aunque gastes menos energía eléctrica ello no va a representar una bajada proporcional en el montante final que se abona a la distribuidora eléctrica.

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Reinventar el oficio de instalador

Tras una intensa feria en Matelec 2014, y haber hablado con numerosos operadores del sector de material eléctrico, especialmente instaladores, la palabra que más ha surgido en estas conversaciones ha sido la de reinvención. Después de varios años de cambios, recesión, dificultades y transformaciones profundas, el profesional  de la instalación ha llegado a un terreno, o a una etapa, donde todo lo que funcionaba, salvo el valor del trabajo bien hecho –que siempre es una obligación–, ya no le sirve. El pasado reciente se ha convertido en algo lejano y que ya no es válido.

Si su aportación se queda reducida a la mera mano de obra en cualquier proyecto, sabe que su negocio está abocado a desaparecer o, en el mejor de los casos, a agonizar. El instalador del siglo XXI debe hacer suyos diversos aspectos que hasta hace poco tiempo ni siquiera se paraba a pensar en muchos casos: asesoramiento, más allá del suministro o instalación de equipos, sobre todo en materia energética; especialización, anticipándose y estando al tanto de innovaciones y tecnologías que puedan ayudarle en su trabajo y que ayuden a que sus clientes puedan reducir sus facturas y aumentar su competitividad; una conciencia ecológica, que supere el mero ahorro energético, y que persiga dar una pátina de responsabilidad social a su labor y a la de sus clientes; y una mentalidad comercial más activa.

Se trata de trasladar al plano profesional e industrial lo que ya se ha producido en el ámbito social, el valor de lo que piensa el consumidor, el cliente. A partir de ahí, la tarea del instalador debería consistir en adaptarse a estos tiempos donde eficiencia energética, uso de nuevas tecnologías, conciencia social y sostenibilidad se están convirtiendo en valores imprescindibles. El marketing y la marca también pueden ser armas poderosas en este contexto, como se comentó en la presentación del proyecto Mentakers, en Matelec. De este modo, el factor precio será uno más para competir, no el único.

Si no lo hace así, vendrán otros operadores de mayor tamaño, seas compañías eléctricas, grandes contratistas o empresas de otros perfiles que ocuparán su espacio.; de hecho, ya lo están haciendo. Así que lo obligado es reinventarse o morir. Quizá esa reinvención nos esté llevando a una nueva categoría profesional que englobe estas disciplinas y otras nuevas que están surgiendo.

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