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Philips y el Led, caminos entrelazados

Lucent (que hoy forma parte del grupo Alcatel-Lucent) o Agilent Technologies son compañías tecnológicas con posiciones de liderazgo en sus respectivos sectores y con una notable proyección, que surgieron en su momento de una escisión de una organización anterior: en el primer caso del gigante de las telecomunicaciones AT&T y en el segundo de la corporación Hewlett-Packard, famosa por sus PC’s, portátiles e impresoras.

Esta operación empresarial, conocida como spin-off, también se vivirá en el sector de la iluminación ya que el grupo holandés Philips anunció en septiembre de 2014 su intención de segregar el negocio de alumbrado y que se concentraría en las actividades de electrónica de consumo y tecnología médica, que agruparía bajo el nombre de HealthTech. El siguiente paso en este proceso se dio el pasado 31 de marzo cuando se hizo público que Philips vendía el 80% de su filial de componentes Led, LumiLeds, a un consorcio asiático de firmas de capital riesgo. Así pues, el desarrollo de la tecnología básica del Led y la electrónica asociada desplaza definitivamente su centro de gravedad al continente asiático –si no lo estaba ya de facto–.

En este orden de cosas, la corporación holandesa comenzará, no se sabe con qué calendario, la operación para sacar a bolsa su división de iluminación, Philips Lighting, que concentra el alumbrado para automoción y la iluminación profesional y doméstica (7.000 millones de euros de facturación), que se convertirá al final de este proceso en una sociedad independiente, cuya trayectoria a partir de entonces se desvinculará de su matriz, culminando entonces el spin-off.

Este movimiento empresarial se produce en un contexto donde, tanto en el mercado europeo como en el español, se está viviendo una competencia feroz por llevar las soluciones de iluminación basadas en Led a todos los segmentos de aplicaciones –terciario, industrial, urbano y residencial–, con la entrada en juego de firmas procedentes de la electrónica o las tecnologías de la información, e incluso de los llamados free-riders, importadores oportunistas que surgen al calor de este boom.

Así, numerosos municipios de todo el territorio español se han embarcado en la renovación de su alumbrado público, que se hallaba obsoleto y que mostraba un funcionamiento poco eficiente que provocaba un aumento de la factura eléctrica y, por ende, de los gastos del ayuntamiento. Un caso paradigmático es el de Madrid, cuyo consistorio ha emprendido un amplio proyecto que le llevará a renovar, entre 2014 y 2015, unos 225.000 puntos de luz y a instalar un total de 84.000 luminarias con tecnología Led. Precisamente, la compañía que suministra estas soluciones en la capital de España es Philips Lighting, en lo que supone el mayor proyecto de iluminación acometido a escala internacional por número de puntos de luz intervenidos. La compañía siempre sabe moverse muy bien a la hora de ofertar en proyectos públicos de grandes dimensiones.

¿Qué camino seguirá a partir de entonces Philips Lighting como sociedad autónoma e independiente?, ¿hacia dónde priorizará sus inversiones?, ¿conservará su nombre?, ¿cómo evolucionará el mercado del alumbrado Led, que vive hoy una gran expansión, y que presumiblemente llegará a un umbral en el que la curva de crecimiento se estabilizará y aplanará?, ¿surgirán otras tecnologías, como el grafeno, que harán sombra al Led? Por citar los ejemplos del principio, Lucent al cabo de los años se fusionó con la corporación francesa Alcatel, mientras que Agilent ha mantenido su posición en el mercado con éxito y ha generado un nuevo spin-off, la empresa Keysight.

Lo que está claro es que los senderos de Philips Lighting y de la tecnología Led, desarrollada sobre todo a partir de los años 90 en aplicaciones de iluminación, seguirán estrechamente entrelazados en el futuro.

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Matelec, en la encrucijada

Es bien sabido que una feria, en tanto que plataforma comercial y de oferta de productos, es el reflejo más o menos fiel de un sector de actividad, con sus transformaciones, defectos, fortalezas y desafíos. En lo que concierne al ámbito del material eléctrico y afines, Matelec ha sido, y es, el certamen de referencia de una industria que se halla en pleno proceso de cambios desde hace unos seis años, en una reconversión en la que se han cruzado y combinado diversas circunstancias: el frenazo brusco del boom de la construcción y la caída de la actividad subsiguiente, la crisis financiera y de deuda pública, la concentración en el canal de la distribución y el crecimiento imparable de los modelos de negocio online, entre otros componentes de influencia directa.

Tras el declive registrado en las ediciones de 2008 y, sobre todo, 2010, donde el conjunto del sector eléctrico percibía el agotamiento de un modelo que no aportaba soluciones, la convocatoria de Matelec 2012, con la incorporación de un nuevo equipo directivo, vino a representar un cierto revulsivo con el regreso de algunas compañías de prestigio y un enfoque acertado en la eficiencia energética y los nuevos ámbitos tecnológicos que generaban un mayor potencial de negocio (domótica e inmótica, rehabilitación, autoconsumo, etc.). Además, la organización anunciaba posteriormente la posibilidad de cambiar las fechas de la feria para pasarla a los años impares, con el objetivo de evitar la simultaneidad con la alemana Light + Building (que también se celebra en los años pares) y lograr una mejor posición en el calendario ferial internacional. La organización tiene previsto realizar una encuesta entre los expositores, durante la celebración de la feria el próximo mes de octubre, para preguntarles sobre esta cuestión.

No obstante, como un espejo de las incertidumbres del mercado, la edición de 2014 se presenta con diversas dudas e incógnitas, como la citada sobre el cambio o no de sus fechas a años impares. Una oferta muy orientada al ámbito de la electrónica, así como la ausencia, salvo excepciones, de marcas importantes del sector de material eléctrico, que podrían suponer una mayor atracción para los profesionales, constituyen un lastre para la proyección del certamen, si bien se ha conseguido, por otro lado, una presencia notable de firmas relacionadas con la tecnología Led, una de las áreas de futuro para la industria de la iluminación, en la que también se echan a faltar nombres de relevancia que sí parecen haber apostado por una sola feria al año, la celebrada en Frankfurt.

En cambio, como factores positivos en la balanza, Matelec cuenta con el respaldo de las principales asociaciones sectoriales que vertebran el mercado, como ADIME (distribuidores), AFME (fabricantes), amec amelec (exportación), ANESE (empresas de servicios energéticos), FENIE y FENITEL (estas dos últimas, de empresas instaladoras), entre otras. La organización está trabajando intensamente para volver a posicionar a Matelec como una feria de relevancia, sobre todo en el panorama internacional, pero el contexto macroeconómico no acompaña y la situación de muchas empresas está más volcada en inversiones directamente ligadas a la generación de actividad, con un retorno de la inversión medible y en plazos de tiempo cortos, que a otro tipo de actuaciones.

Matelec se encuentra pues en una encrucijada, con varios caminos a la vista y que, a partir de las decisiones y los resultados de esta edición, puede tomar un rumbo que le lleve a constituir un foro más potente y eficaz, aunque para ello debe configurar una plataforma que sea percibida por las empresas como una catalizador de negocio. Esperemos que así sea.

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El ascenso imparable del Led

LED. Sólo tres letras para revelar uno de los cambios más profundos que se están produciendo en una industria, en este caso de la iluminación; un breve acrónimo (significa ‘diodo emisor de luz’) que lleva implícito una verdadera revolución tecnológica que está en sus primeras etapas de introducción en el mercado. Anfalum (Asociación Española de Fabricantes de Iluminación) viene constatando el crecimiento exponencial de los productos basados en Led’s desde 2008 y 2009, con tasas de incremento de dos dígitos, hasta alcanzar los 192 millones de euros de volumen de negocio en 2013 en el segmento de las luminarias Led (no se incluyen las fuentes de luz, que se contabilizan en otras partidas), según sus cifras. Esta cantidad será superior seguramente porque quedan fuera las empresas no integradas en la asociación.

A nivel mundial, según un estudio de la consultora Lux Research, el mercado global de iluminación Led multiplicará por doce su volumen en la próxima década, pasando de los 2.000 millones de dólares de la actualidad a los 25.000 millones en el año 2023 (cerca de 18.200 millones de euros), con una tasa de crecimiento anual del 25%.

La tecnología Led ha ido ganando estos últimos años en prestaciones y en rendimiento lumínico de forma acelerada, al mismo tiempo que, como ocurre con cualquier avance tecnológico, se abarataban los costes, el principal obstáculo que encontraba al principio para  su aceptación. Calidad de la luz y reproducción cromática, eficiencia energética y ahorro de costes derivados, larga vida útil, facilidad de regulación y creación de alumbrado dinámico con colores, son algunas de sus principales ventajas.

Estos beneficios palpables –o mejor, visibles– están provocando que las soluciones Led lleguen con éxito a todos los entornos de aplicación del mercado de iluminación: oficinas, hoteles, locales, retail y grandes superficies comerciales, hogares, alumbrado urbano, arquitectural…, con especial incidencia en aquellos ámbitos donde hay una utilización intensiva y prolongada de la luz artificial (eso sin contar su masiva implantación en el sector del automóvil). Los fabricantes tradicionales están moviendo sus ventas de los equipos convencionales a los productos Led cada vez más rápidamente, impulsados también por las directrices que marcan las directivas europeas para la desaparición de la incandescencia. Los operadores tradicionales compiten ferozmente con los nuevos actores que han entrado en escena, procedentes de otros segmentos como la electrónica o las tecnologías de la información, y que se están posicionando con firmeza en el mercado.

La tendencia general se dirige inexorablemente hacia el Led por todas esas ventajas, pero en este camino determinados representantes de diseñadores de iluminación, distribuidores y fabricantes han manifestado que el Led no es una solución válida para cualquier entorno y que depende de la aplicación, que deberían analizarse, antes de proceder en un proyecto, cuáles son las necesidades y qué productos cubren mejor esos parámetros. Por el contrario, otras voces como Pedro Fuentes, presidente de ANILED (Asociación Española de la Industria Led), entidad que aglutina a diversos perfiles profesionales, ha comentado a esta redacción que no es una cuestión del proyecto o de los requisitos del cliente, sino de ciertos intereses que responden a otros condicionantes: “hay que tener en cuenta que existen grandes stocks de lámparas tradicionales que hay que colocar en el mercado, y muchos intereses creados para que se coloquen. La profesionalidad en muchas ocasiones choca con la cartera”.

Lo que es evidente es que el Led se está imponiendo y queda por calcular cuándo se convertirá en una solución que sea adoptada por los hogares de forma masiva. De hecho, el Led ya es la opción preferida para muchos profesionales y empresas que buscan ahorro energético y de costes en iluminación. Si bien en algunas áreas, como es el caso de alumbrado exterior y público, se están llevando a cabo en diversas zonas instalaciones defectuosas y fraudes que están generando una mala publicidad del Led, como ha denunciado Anfalum (pero eso es materia para otro post).

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