Categoríacontadores inteligentes

La próxima batalla se librará en el hogar

A nadie extraña hoy en día que un vehículo turismo esté equipado con adelantos técnicos que hasta hace unos pocos años eran impensables: control de velocidad, climatización personalizada, conexión bluetooth, control de presión de neumáticos, asistente para aparcar con cámara 360º, distribución electrónica de frenado, aviso de cambio de carril, detector de ángulo muerto o detector de fatigas, por mencionar sólo algunos.  Sin embargo, en comparación con esto, una vivienda convencional dista mucho de incorporar este grado de tecnología.

Lo que se vislumbra con ello es que el hogar se convertirá en poco tiempo en el escenario de batalla de numerosos actores, algunos muy poderosos, para llevar diferentes opciones de automatización y avances tecnológicos al entorno residencial, en la senda de alcanzar lo que sería, en mayor o menor medida, una casa inteligente u hogar conectado (el tan manido smart home); un mercado que se estima que alcanzará los 6.000 millones de euros en los próximos cuatro años en Europa, según algunos expertos. De hecho, de las más de 25 millones de viviendas que existen en España se antoja muy escaso el número de aquellas que podrían ser consideradas como casas inteligentes, a pesar de que el uso de los smartphones y las apps correspondientes para aplicaciones de control se haya generalizado hasta cotas elevadísimas, aspecto que debería contribuir a esta tendencia, y que se está extendiendo también con la implantación de contadores inteligentes.

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Factura eléctrica por horas, un tejemaneje de cuidado

El pasado 1 de octubre entró en vigor la nueva tarifa eléctrica por horas, una invención sin duda creativa, cuando menos peculiar, del actual Gobierno, que forma parte del paquete de medidas de la reforma eléctrica que, se suponía, iba a conseguir abaratar el precio de la energía eléctrica en un país, España, que es el cuarto de Europa donde la electricidad es más cara. No obstante, este sistema presenta numerosos inconvenientes y ofrece dudas razonables a cualquier persona sensata.

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Apaguen la luz al salir, por favor

El desbarajuste de la reforma eléctrica del Gobierno ha llegado ya a la televisión y ocupa, no sólo primeras planas de periódicos y portales en Internet, sino también espacios del llamado prime time. Los telespectadores tuvieron ayer por la noche la oportunidad de asistir a las explicaciones que José Manuel Soria, titular del Ministerio de Industria, daba a la persistente Ana Pastor en el programa ‘El Objetivo’, en la Sexta TV.

El que suscribe sólo puede decir que ha añadido más confusión, si cabe, a la de por sí embrollada situación de los precios de la electricidad. Ahora mismo lo único claro que se puede decir es que muy pocas personas tienen claro qué va a pasar con la factura de la luz; Soria llegó a decir incluso que “no podemos saber hoy si la luz subirá o no” (sic), ¡sonrojante!

El Gobierno ha emprendido una especie de huida hacia adelante para dejar atrás la fórmula de las subastas CESUR, que se ha demostrado que encarecía implacablemente el precio de la electricidad, con un sistema especulativo en el que la energía más cara era la que constituía la referencia para fijar el precio. Pero en esta huida hacia adelante da la impresión de que no se tiene una idea coherente de qué modelo energético se quiere establecer, un modelo en el que la energía no sea un lastre para la competitividad de las empresas (España es el tercer país de la Unión Europea con la energía más cara, sólo por detrás de Malta e Irlanda).

Además, tal como explicó a la redacción Javier García Breva, experto en políticas energéticas, el Ministerio ha manipulado el lenguaje, “lo que está contribuyendo a mantener la total opacidad del sistema eléctrico, no hay quién lo entienda”. Ayer, en La Sexta TV, se constató precisamente esta máxima. José Manuel Soria presumía de la “sencillez” de la solución adoptada por el Ejecutivo en el nuevo sistema para la fijación de precios de la electricidad (que comenzará en abril o junio, ya veremos) en el que habrá cuatro opciones:

–          Los usuarios y empresas que dispongan de contador inteligente con telegestión, que tendrían que consultar prácticamente cada día la fluctuación del precio de la electricidad para gestionar su consumo.

–          Promedio del precio efectivo consumido por un hogar o empresa en el periodo anterior.

–          Contrato bilateral con la suministradora eléctrica.

–          Contrato estándar, en el que se abona una especie de “tarifa plana” para todo el año.

Parece que el IDAE, según detalló el ministro, llevará a cabo una campaña de comunicación para exponer las ventajas de estas cuatro modalidades, pero no se termina de ver dónde están estos presumibles beneficios cuando lo que se percibe de todo ello es una intención de penalizar la eficiencia energética: ¿qué incentivos tiene alguien para ahorrar cuando se paga una tarifa plana? Sin olvidar que una de las últimas medidas del Gobierno ha sido subir el precio del término fijo de potencia, lo que implica penalizar a quien menos consume. Si bien el ministerio adujo que ello no suponía “un incremento de la factura, sino una transferencia entre consumidores eléctricos a favor de aquellos que más consumen, especialmente las familias con hijos”. Lo que decíamos de la manipulación del lenguaje.

Por si esto fuera poco, respecto a la gran ‘esperanza blanca’ de los contadores inteligentes, resulta que sólo hay instalados en España alrededor de una tercera parte de los dispositivos necesarios (25 millones de hogares), con un plazo para concluir su implantación que termina el 31 de diciembre de 2018. Además, la CNMC (Comisión Nacional de Mercados y de la Competencia) ha abierto una investigación sobre la situación de los contadores electrónicos instalados porque, según sus técnicos, existe un auténtico descontrol y podrían entorpecer la libre competencia en el sector eléctrico, tal como ha publicado el diario El Mundo.

Al final, habrá que recurrir en esto de la eficiencia energética al proverbial consejo de abuelos y padres, “al salir apaga la luz”.

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