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Cuando los políticos interfieren en la cadena de valor

En este arranque de 2015 todavía llegan algunos ecos de la polémica suscitada por la adquisición de productos de iluminación Led por la central de compras de la Diputación de Valencia, presidida por Alfonso Rus, del Partido Popular. Este caso se ha convertido en el ejemplo más notorio de cómo decisiones políticas vinculadas a intereses espúreos alejados de los ciudadanos interfieren en este tipo de procesos y, con la justificación de un ahorro económico  para las arcas de diversos municipios de la provincia, lo que se persigue es el beneficio de unos pocos. Se trata de una operación que ha beneficiado directamente a una empresa de Xátiva, que ha facturado hasta 13 millones de euros, según publicó el diario El Mundo, vinculada de un modo u otro al dirigente del PP.

En este sentido, Anfalum (Asociación de Fabricantes de Iluminación) ya ha denunciado en un comunicado emitido a finales del año pasado que en esta operación llevada a cabo por la Diputación de Valencia se desoyeron sus recomendaciones, que advertían de los riesgos y problemas derivados de la sustitución en el alumbrado público de las lámparas tradicionales de descarga por lámparas Led de conexión directa y otros dispositivos de adaptación de las luminarias instaladas.

Como señala la asociación, las empresas suministradoras que participan en estos concursos públicos deben ofrecer “una garantía y solvencia técnica relevante”. No sólo del propio producto, sino también del proyecto luminotécnico previo, que analice las características específicas de las luminarias y de las ventajas de utilizar una u otra tecnología, o un producto concreto en lugar de otro. La realización de ensayos, por motivos como el peso de una lámpara Led, que es nueve veces superior al de las demás tecnologías, deviene obligatoria.

Estamos hablando de alumbrado público, que afecta a la seguridad y al confort visual en la vida cotidiana de millones de personas, lo que no debería resolverse con este tipo de acciones simples que sólo buscan un ahorro económico a corto plazo, que seguramente se tornará en lo contrario con el paso del tiempo, cuando estas lámparas no estén aportando los niveles de iluminación prometidos, creando deslumbramientos y otros problemas causados por una instalación incorrecta o por el indebido uso de un producto.

Los políticos, y sus partidos, quieren ocupar cada vez más ámbitos de la sociedad y del mundo empresarial. Como afirmó Benito Rodríguez, vicepresidente de Anfalum, en la interlocución con los entes locales se ha sustituido al técnico del ayuntamiento, conocedor de las soluciones y tecnologías de cada campo, por el concejal de turno o, en este caso, por un representante de la diputación provincial. Personas que buscan el provecho propio, la notoriedad y el ruido mediático más que llevar a cabo un proyecto para el bien común con la mayor profesionalidad posible.

Esto entronca, asimismo, con las actuaciones de las centrales de compra de algunas diputaciones provinciales, denunciadas muchas veces por diversas asociaciones de empresas instaladoras y de otros colectivos, que practican una competencia desleal a la hora de licitar la adquisición de material eléctrico, dejando al margen a la cadena de valor del sector, distribuidores, almacenes e instaladores. El mundo está lleno de buenas intenciones –en este caso, el ahorro económico– que pueden traer daños colaterales.

Además, estamos en año de elecciones y ya se sabe que en estos periodos los políticos tienden a ponerse nerviosos y a tratar de acaparar protagonismo, más del que ya tienen, que no es poco. Bienvenidos a este 2015, en el que esperamos que mejoren las tendencias del pasado ejercicio.

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El referéndum catalán y la unidad de mercado

Regresamos de las vacaciones de verano con una sensación agridulce: por un lado, la mente y el cuerpo se han oxigenado para afrontar el nuevo curso y, por otro, parece que la realidad no se ha movido mucho en este paréntesis. Los ciudadanos se incorporan a sus trabajos y ocupaciones y se preparan para lo que se vislumbra como lo que más de un columnista ha llamado “otoño calentito”. Tras el periodo estival llega el tradicional ajuste de cinturón para contener gastos, mientras la ola de calor que vivimos repercutirá en abultadas facturas de la luz para muchos.

Además, las cifras macroeconómicas que se anuncian por doquier alientan a la esperanza, pero parece que sus efectos balsámicos no llegan al entorno microeconómico de hogares y empresas; las dificultades de financiación, los plazos de pago abusivos, las ventas que no terminan de repuntar… son factores que arrojan sombras al panorama que dibujan algunas instancias. Por si faltara poco, se prevé una nueva vuelta de tuerca a la austeridad: el Gobierno pretende ahorrar 30.000 millones de euros de gasto público en tres años, según han publicado diversas fuentes.

A lo que hay que añadir las tensiones políticas, la más importante de las cuales es la cuestión nacionalista en Cataluña, con la fecha del 9 de noviembre en todas las agendas. La deriva que está tomando la situación política con la convocatoria del referéndum, y la total ausencia de diálogo entre el Gobierno central y el Ejecutivo autonómico, centran la preocupación de empresarios de todos los sectores. Según un informe de PwC, “los responsables de las grandes empresas catalanas están preocupados por el proceso” y “por encima de todo, llaman al diálogo” entre las partes implicadas “casi con desesperación”. La mitad de los empresarios catalanes creen que la secesión unilateral daña el negocio con el resto de España.

Al margen de la mayor o menor valoración que se le dé a este estudio, no cabe duda de que las consecuencias económicas de una operación de este tipo son inimaginables, alejadas de la estabilidad necesaria, sobre todo si se tiene en cuenta que Cataluña cuenta con un significativo tejido industrial y empresarial, especialmente notable en el sector de material eléctrico y afines.

No olvidemos que una de las demandas que más han planteado las organizaciones empresariales (como AFME o Anfalum en el sector eléctrico) es desarrollar el criterio de unidad de mercado para que se aplique de forma homogénea en todas las comunidades autónomas la legislación de ámbito industrial y comercial. Con independencia de que exista una reglamentación autonómica específica para determinados ámbitos, no deja de ser un tanto surrealista que para comercializar y lanzar un producto en España una empresa tenga que pasar por 17 estamentos distintos, lo cual ralentiza y perjudica cualquier acción empresarial.

Nuestro país cuenta así con un corpus legislativo autonómico, que consta de miles de reglamentos, órdenes y disposiciones, que deviene un auténtico bosque difícil de atravesar, y que no está pensado en muchos casos para facilitar y simplificar la vida de empresarios y autónomos.

Diálogo y sentido común serían ahora más necesarios que nunca.

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El ascenso imparable del Led

LED. Sólo tres letras para revelar uno de los cambios más profundos que se están produciendo en una industria, en este caso de la iluminación; un breve acrónimo (significa ‘diodo emisor de luz’) que lleva implícito una verdadera revolución tecnológica que está en sus primeras etapas de introducción en el mercado. Anfalum (Asociación Española de Fabricantes de Iluminación) viene constatando el crecimiento exponencial de los productos basados en Led’s desde 2008 y 2009, con tasas de incremento de dos dígitos, hasta alcanzar los 192 millones de euros de volumen de negocio en 2013 en el segmento de las luminarias Led (no se incluyen las fuentes de luz, que se contabilizan en otras partidas), según sus cifras. Esta cantidad será superior seguramente porque quedan fuera las empresas no integradas en la asociación.

A nivel mundial, según un estudio de la consultora Lux Research, el mercado global de iluminación Led multiplicará por doce su volumen en la próxima década, pasando de los 2.000 millones de dólares de la actualidad a los 25.000 millones en el año 2023 (cerca de 18.200 millones de euros), con una tasa de crecimiento anual del 25%.

La tecnología Led ha ido ganando estos últimos años en prestaciones y en rendimiento lumínico de forma acelerada, al mismo tiempo que, como ocurre con cualquier avance tecnológico, se abarataban los costes, el principal obstáculo que encontraba al principio para  su aceptación. Calidad de la luz y reproducción cromática, eficiencia energética y ahorro de costes derivados, larga vida útil, facilidad de regulación y creación de alumbrado dinámico con colores, son algunas de sus principales ventajas.

Estos beneficios palpables –o mejor, visibles– están provocando que las soluciones Led lleguen con éxito a todos los entornos de aplicación del mercado de iluminación: oficinas, hoteles, locales, retail y grandes superficies comerciales, hogares, alumbrado urbano, arquitectural…, con especial incidencia en aquellos ámbitos donde hay una utilización intensiva y prolongada de la luz artificial (eso sin contar su masiva implantación en el sector del automóvil). Los fabricantes tradicionales están moviendo sus ventas de los equipos convencionales a los productos Led cada vez más rápidamente, impulsados también por las directrices que marcan las directivas europeas para la desaparición de la incandescencia. Los operadores tradicionales compiten ferozmente con los nuevos actores que han entrado en escena, procedentes de otros segmentos como la electrónica o las tecnologías de la información, y que se están posicionando con firmeza en el mercado.

La tendencia general se dirige inexorablemente hacia el Led por todas esas ventajas, pero en este camino determinados representantes de diseñadores de iluminación, distribuidores y fabricantes han manifestado que el Led no es una solución válida para cualquier entorno y que depende de la aplicación, que deberían analizarse, antes de proceder en un proyecto, cuáles son las necesidades y qué productos cubren mejor esos parámetros. Por el contrario, otras voces como Pedro Fuentes, presidente de ANILED (Asociación Española de la Industria Led), entidad que aglutina a diversos perfiles profesionales, ha comentado a esta redacción que no es una cuestión del proyecto o de los requisitos del cliente, sino de ciertos intereses que responden a otros condicionantes: “hay que tener en cuenta que existen grandes stocks de lámparas tradicionales que hay que colocar en el mercado, y muchos intereses creados para que se coloquen. La profesionalidad en muchas ocasiones choca con la cartera”.

Lo que es evidente es que el Led se está imponiendo y queda por calcular cuándo se convertirá en una solución que sea adoptada por los hogares de forma masiva. De hecho, el Led ya es la opción preferida para muchos profesionales y empresas que buscan ahorro energético y de costes en iluminación. Si bien en algunas áreas, como es el caso de alumbrado exterior y público, se están llevando a cabo en diversas zonas instalaciones defectuosas y fraudes que están generando una mala publicidad del Led, como ha denunciado Anfalum (pero eso es materia para otro post).

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Los positivos efectos de los Planes Renove

Estamos de vuelta tras el paréntesis vacacional (casi siempre breve, al menos subjetivamente) para afrontar lo que resta de año, un periodo de cuatro meses sobre el que muchos han arrojado unas expectativas que dibujan un cambio de tendencia, apoyado en algunos parámetros macroeconómicos positivos, como el descenso del paro, una mejor evolución del PIB en el segundo trimestre, el alza de las exportaciones y un comportamiento óptimo del consumo en las economías de la eurozona (especialmente Francia y Alemania), entre otros.

En el sector eléctrico diversas voces se apuntan a esa esperada variación en la evolución del mercado, donde muchas veces se reclama un mayor protagonismo de las Administraciones Públicas para ejercer de dinamizador. En este sentido, es un lugar común hablar de las trabas que se imponen desde instancias públicas para el normal desarrollo de una actividad, y por su capacidad para regular a favor o en contra de determinados intereses, sin atajar el fondo del problema (no hay que ir muy lejos, la reciente reforma eléctrica es un claro ejemplo).

Sin embargo, desde otros niveles de las Administraciones, como las entidades locales o las comunidades autónomas ­–tantas veces criticadas, sobre todo estas últimas por su profusión en reglamentaciones que entorpecen y ralentizan la actividad del empresario–, se pueden llevar a cabo actuaciones tremendamente positivas por su poder multiplicador en empleo e inversión. El caso que quiero poner de manifiesto aquí son los denominados Planes Renove, una medida que contribuye a aumentar la calidad y seguridad de las instalaciones en viviendas, edificios y zonas urbanas, y que beneficia tanto al usuario, empresa o particular –que percibe mejoras inmediatas en ahorro y confort–, como a los actores de la cadena de valor, fabricantes, distribuidores e instaladores.

En esta línea, difundimos en la web una iniciativa de este tipo emprendida por la Comunidad de Madrid, si bien otras comunidades como Andalucía, País Vasco y Castilla y León, por mencionar algunas, han llevado y llevan a cabo medidas similares; se trata del Plan Renove de Alumbrado de Emergencia, puesto en marcha con la colaboración de asociaciones sectoriales y entidades: APIEM (instaladores), Anfalum (fabricantes), ADIME (distribuidores) y los sistemas integrados de gestión (SIG’s) Ambilamp y Ecolum. Con este convenio se pretende incrementar la seguridad en locales de pública concurrencia reemplazando equipamientos obsoletos por aparatos más modernos y eficientes; se estima que existen en la Comunidad de Madrid entre tres y cuatro millones de sistemas de alumbrado de emergencia, una parte importante de los mismos con un notable grado de envejecimiento.

Los Planes Renove se erigen de este modo en una fórmula idónea de colaboración, con aportaciones que pueden ser públicas, o bien privadas ­–­los recortes se imponen­–, promovida por la Administración y que involucra a todos los agentes, que permite reanimar la actividad en sectores tan castigados como el eléctrico, con los beneficios adicionales en ahorro energético, fiabilidad de las instalaciones y calidad, fundamentalmente. Carlos López Jimeno, director general de Industria de la Comunidad de Madrid, reveló en una entrevista en el número 3 de Cuadernos de Material Eléctrico que se han movilizado más de 600 millones de euros de inversiones inducidas con este tipo de planes desde el año 2006.

Quizá haya que pulir determinados aspectos en estas actuaciones, pero éste es un camino que habrá que transitar, sobre todo en un país en el que se ha construido mucho pero con escasa atención a parámetros de eficiencia energética y seguridad, y donde la rehabilitación está trece puntos por debajo respecto a Europa.

Que tengan un feliz regreso de las vacaciones.

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