Tender puentes o dinamitarlos

Hoy que estamos en el puente de Todos los Santos se me ha ocurrido que podía ser un buen momento para hablar de la necesidad que tiene el sector de ferretería de proximidad de encontrar ámbitos de colaboración y de tender puentes entre las diferentes organizaciones para elevar el nivel general del comercio llamado tradicional.
En modo confidencial recibo múltiples comentarios en la línea de explorar y abrir áreas de colaboración entre las diferentes entidades: cooperativas, centrales de compra, grupos, cadenas, etc. Algunos me confiesan que estarían encantados de hacerlo y me dan nombres y apellidos con los que les gustaría compartir proyectos.
En el día a día, sin embargo, los movimientos de unos y otros contradicen esas buenas intenciones. Tres ejemplos: “Si me compras a mí tendrás mejor precio, mejor financiación y mejor servicio que donde estás ahora”. “Únete a nosotros, sin compromiso. Tendrás similares condiciones a nuestros socios. Y si te conviene, más adelante, veremos”. “Tú sigue donde estás pero cómprame a mí lo que te interese, sin complejos”. En mi opinión, todo esto solo sirve para chapotear en la miseria. “Me salvo yo a costa tuya” o “Yo tuerto, pero tú ciego”.
La debilidad de las organizaciones gremiales -reconociendo su buena voluntad- les incapacita para conseguir unir a las diferentes entidades incluso en lo que podríamos llamar mínimo común múltiplo: la interlocución única ante las administraciones públicas y los llamados poderes fácticos para temas como los horarios comerciales, las comisiones de las entidades financieras o las políticas fiscales y laborales.
Ni pensar en las sinergias que se podrían conseguir en ámbitos como el logístico o la digitalización del comercio, temas ambos claves a corto y medio plazo.
¿De verdad creen los protagonistas de esta historia que no merece la pena explorar posibles colaboraciones con sus iguales o parecidos y que es mejor darse leña de la buena y quitarse la migajas unos a otros?. Tender puentes y encontrar formas de colaborar y aprovechar sinergias o dinamitarlos y ¡sálvese el que pueda!, esa es la cuestión.
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