Responsabilidad Social en el sector cárnico: Más allá del ROI

Gestionar un negocio tiene una repercusión en la sociedad, y por eso la Responsabilidad Social Corporativa es un concepto que ha llegado al mundo empresarial para quedarse. Muy frecuente en otros sectores, quizá se desconoce un tanto dentro de la Industria Cárnica, pese a que hay marcas como ElPozo o Campofrío, por citar dos de las más significativas, que trabajan muy bien un área cada vez más demandada (y recompensada) por la sociedad.

Aunque éste no es el lugar para enumerar las múltiples ventajas que puede aportar a una compañía integrar en su Cultura Empresarial la RSC, sí voy a resaltar que no es lo mismo hablar de ella o decir que se le concede una gran importancia (vamos, lo que hacen la mayoría de empresas) que practicarla (lo que hacen las menos).

Y es que la voluntad expresada públicamente de emprender este tipo de proyectos por parte de una empresa suele encontrar el mejor argumento para no traducirse en hechos en la inexistencia de un ROI que justifique cualquier acción. ROI monetario y directo quiero decir, que es el único que desgraciadamente suele entenderse.

Sin embargo, hay otra clase de ROI. Aquel que aporta beneficios intangibles como la mejora del ambiente de trabajo,  la generación de valor en forma de imagen positiva o la satisfacción de saber que se está haciendo algo realmente útil.

A esa clase es a la que pertenece el proyecto Alma Makro, que brinda apoyo a pequeños productores para la producción de acuerdo a las técnicas más tradicionales de alimentos selectos como carne de buey de la raza Tudanco, embutidos ibéricos de los montes de Toledo, cochino negro y cordero Pelibuey de Canarias o chivo lechal malagueño.

El compromiso de Makro con estos productores cargados de ilusión es doble: adquirir la mayor parte de su producción y venderla sin obtener beneficio, así como apoyarles en términos logísticos. Gracias a ello, se ha podido reactivar la producción de muchos de estos productos tradicionales, cuando no evitar su extinción, y por supuesto permitir la supervivencia de las explotaciones.

Alma Makro quizá no se refleje directamente en números negros en la cuenta de resultados, pero lo hace, y mucho, en la satisfacción personal de todos los implicados.

La felicidad y la tranquilidad que aporta el saber que lo que haces es importante no se pueden medir en términos contables. Pero es evidente que tu implicación y rendimiento probablemente no sean los mismos si sientes que el día a día en tu puesto de trabajo consiste en mejorar unas centésimas un resultado, que si te sientes partícipe de una empresa que pone en marcha proyectos para salvaguardar productos tradicionales o colabora en acciones o con organizaciones de ayuda social.

Por todo ello, proyectos como éste benefician la imagen de toda la cadena de la industria cárnica y marcan el camino a seguir.

 

Alma Makro brinda apoyo a pequeños productores para la producción de alimentos selectos de acuerdo a las técnicas más tradicionales

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