Comentarios sin pulsaciones

Aburrido de la falta de respuesta al blog por muy polémicos que sean los temas abordados y la hiel destilada, me dispongo a escribir sobre una materia blanca y blanda, casi algodonosa: las prácticas deportivas de nuestros lectores. Aunque sé de muchos que me leen, este bloguero, como el coronel, no tiene quien le escriba. Casi nadie se atreve a rebasar la trinchera del silencio y el capítulo de comentarios sigue siendo la asignatura pendiente. La sección comentarios está en la UCI ¿No hay nada que rebatir, apostillar, complementar a las informaciones y opiniones difundidas? Quiero que los lectores devuelvan alguna pelota y no siempre quede dormida al otro lado de la red. Como en la extinta mili, vamos a poner falta. ¿quién no ha llegado a retreta?
Aunque éste ha sido siempre un sector más cercano al mus, la faria y el solysombra, conozco decenas de profesionales que compatibilizan su trabajo con una práctica deportiva más o menos continuada. Esta tendencia no ha dejado de crecer en los últimos años y, las ventas de material deportivo, dan fe de un proceso con un techo remoto.
El deporte nos ayuda a mantener analíticas médicas sin sorpresas, nos aleja de las consultas de los psicólogos y de las falsas dietas milagro, mejora el tono vital –sexualidad incluida- , espanta la ansiedad y nos hace mejores profesionales: el sacrificio y la perseverancia son atributos fácilmente utilizables en la extenuante dinámica laboral diaria.
Sólo quiero pedir a los lectores que nos cuenten en dos líneas el tiempo que dedican a hacer deporte en una semana normal y qué les aporta en su devenir cotidiano. Ahí va mi ejemplo.
Yo salgo a correr dos veces a la semana entre 10 y 12 Kms: con estiramientos dos horas. Cojo la bicicleta de montaña alrededor de tres horas y nunca digo que no a un partido de Fútbol-7. Para quien a los 20 decidió consagrarse a declinar sobre todo los verbos transitivos comer y beber, la actividad, un cuarto de siglo después, es indispensable para mantener el abdomen en stand by.
Me gustaría que se asomen a los comentarios los corredores Jesús Etxebeste de Kraft, Javier Roca y Patricia Castejón de Henkel, Alejandro Roda de Eurobrico, Enrique Coco de Brico Group, Jose María Mera de CMB y, también, José Manuel Prats, exREI a quien he perdido la pista. Me acuerdo de los golfistas Fernando Bautista de Cofac, Óscar Madrid de Comafe, Anselmo Vicente de Makita y Manuel Castro de Akzo Nobel. También de Gerardo Callejo de Logre + -esquía y monta en bicicleta, a saber-; de Juan Alberto Herrero y Enrique Peralta de Altipesa que podrían estar preparando el Camino de Santiago en bici; del tenista Carlos Mel de Distribuidora Ersa, de Miguel Andrés Ortiz, jugador de fútbol sala; de Fernando Almonacid –Sysfix- que seguro sigue cogiendo su bici de carretera. De Cristóbal del Pino que utiliza el parapente para sobrevolar los olivos de Lucena. Espero también un comentario de Juan Manuel Fernández, compañero en la editorial, exjugador de baloncesto y, ahora, nadador perezoso. Además quiero desearle una pronta recuperación a Lluis Serra de Bricmania, convaleciente de una rotura de ligamentos por su afición al fútbol. De las chicas, sé poco pero seguro que hay muchas dándole al spinning.
Por excepcionales voy a concluir dejando dos enlaces: el primero nos lleva hasta Apolo Esperanza, ex Alegre Valeplast y ex Hopama que ha cubierto retos deportivos en los 5 continentes. Son palabras mayores. http://blog.superdeporte.es/geo5
El segundo es de Karolo Quecedo –Fegemu- , ciclista y corredor. Fue para mí una ayuda indispensable en mi primer Camino de Santiago en bicicleta. Útil y divertido. http://personal.telefonica.terra.es/web/carloskarolo/
A los citados los espero en la ventana de comentarios. La falta tiene como pena el arresto cuartelario. A los demás, los desconocidos o no recordados, ahí queda la invitación. No me falléis o acabaré matándome a flexiones en mi torre de marfil.

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¡Cantas como una perra!

Como un trueno sonó esta frase durante la exposición realizada por Risto Mejide durante el Congreso de Expocadena. Este patético personaje, subproducto fecal del vertedero televisivo, pronunció el exabrupto delante de una audiencia de alrededor de 1.200 personas, la mayor parte ferreteros, un tercio féminas. Creo que a Peter Ehlis estuvieron a punto de caérsele las gafas. Javier Solana, que le precedió en su alocución, con buen criterio, ya se había esfumado. ¿Qué hacía allí Risto?
Ricardo Mejide –Evaristo para algunos-, se subió al púlpito que le cedió la familia Ehlis y expuso durante 45 minutos un método para diferenciarse denominado annoyomics y que está basado en llamar la atención molestando a diestro y siniestro. Arrancó hablando de su ascensión al estrellato, nos contó alguna licenciatura en Publicidad y no sé qué master, de su experiencia como copy, trató de decirnos que su personaje televisivo era sólo un alter ego que le daba réditos crematísticos. Nos habló de alguna campaña acertada parida desde detrás de sus gafas y, cuando empezaba a parecer creíble, soltó la coz con la que he bautizado este escrito. La frase molesta al oído, al género humano, al canino y, especialmente, a todas las mujeres de este planeta. Iba referida a una aspirante a cantante melódica que intentaba despuntar y se le ocurrió asomar la cabeza por la alcantarilla de Tele Five. Con una oratoria mediocre, también se vanaglorió, el elemento, de “haber limpiado España de triunfitos”. Como en las mejores novelas de ficción, el personaje inventado se ha comido al real. Aunque cree tener el control, Risto lo perdió hace tiempo.
Pero, ¿qué hacía allí Risto? Expocadena, Cadena 88, es la mejor evolución que el canal tradicional ha producido en su intento de acercarse de forma cohesionada al consumidor final. Mil puntos de venta, que se dice pronto, bajo una misma insignia. Una proyecto que ha crecido de forma sólida, honesta, con la austeridad, espíritu de sacrificio y sensatez que siempre han caracterizado al empresario catalán. Si han llevado a Risto por lo que cuenta, malo, porque no cuenta nada. Si le han llevado por lo que suena, peor. Son decibelios de grosería que sólo ayudan a distorsionar la imagen de la marca. Sólo me queda pensar que Alejandro e Ignacio Ehlis no conocían, con detalle, el contenido de la ponencia. Es la salida más airosa.
Espero que Risto esté orgulloso de mí. Quiero demostrar que su método funciona. Para contarlo todo, al final de su ponencia, un larga fila de chicas le esperaba para hacerse una foto o pedirle un autógrafo.

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Temporada de patos, temporada de conejos, temporada de ferias

Los títulos son, a los escritos, lo que el huevo a la gallina. Nunca se sabe qué fue primero. Hay artículos que destilan un titular y titulares que propician la prosa. Este post es de los segundos. Me viene a la cabeza al acordarme de las tiras cómicas de Bugs Bunny y, desde el fondo de la memoria, no dejo de escuchar la sintonía de Merrie Melodies . Los dibujos del conejo de mi adolescencia empezaban con ¿qué hay de nuevo, Viejo? y durante cinco minutos, a propósito de la temporada de caza, el conejo y el pato engañaban al ingenuo cazador, Elmer, hasta que le convencían de que la veda abierta era, precisamente, la de cazadores. Obviamente se acababa suicidando, pero de mentira. En esto de las ferias pasa algo similar; cuesta asignar un rol venatorio a los participantes. Los expositores van a cazar clientes, pedidos, contactos; los visitantes nuevos productos, ofertas, mejores proveedores, los representantes nuevas firmas y la prensa técnica informaciones diferenciadas y nuevas oportunidades de negocios publicitarios. A todos ellos les disparó primero el organizador de la feria. Eso sí, sin sangre.
Entre el 28 de febrero y el 10 de marzo he pasado por Sicur en Madrid, la Feria de Ferretería de Colonia –ahora Eisenwarenmesse, ¡no hay mejor manera de diluir la marca que los cambios constantes de nombre! – y la de Expocadena en Barcelona. En los dos primeros casos, menos expositores y mayor apariencia de público porque han menguado los metros dedicados al certamen. La Feria de Ehlis mantiene el tipo con respecto al pasado año. Número de pedidos parecido; quizá una facturación menor. La queja más generalizada es la sempiterna ausencia de visitantes el sábado.
Anecdotario ferial
Durante Sicur, Ángel Álvarez, de 3M, nos contaba como los jovencitos que pasaban por el stand se comían los tapones de poliuretano de color fosforito confundiéndolos con gominolas. Uno de ellos, después de ser avisado, argumentó “que estaban muy buenos”. Espero que el chaval no estudie nada relacionado con los hábitos nutricionales.
Enhorabuena a la firma FAL, pionera del calzado laboral en España: su enseña más reconocida Chiruca fue, de mineros y pescaderos, antes que de entusiastas montañeros. La empresa riojana, desde la parte central del pabellón 6 de la Feria de Seguridad, dónde está la élite de los asociados a ASEPAL, consiguió atraer la atención con una cascada de color blanco que, por frecuencia y sonido, te trasportaba a idílicos paraísos caribeños. Costaba escapar de ese polo de atención. Verdadero magnetismo. Qué pena que también le diera por empapelar los urinarios del pabellón con su marca; tuve que aliviar la vejiga y ahora, a mi cerebro, le cuesta saber dónde colocar a FAL: si en Varadero o entre los detritus del baño.
En Colonia si ves un grupo de visitantes alrededor de un stand es seguro que están comprobando la eficacia de una herramienta; si lo ves en España o dan bocadillos de chorizo o hay alguna hembra utilizada como casposo reclamo. ¡Qué país!
Para llegar a los compradores, Rafael Bordehore, de la firma Igloocoolers nos contó en Barcelona una estrategia infalible de venta porque reúne lo mejor del regalo con la técnica de demostración de productos. Coge una de sus neveras la llena de refrescos, cervezas y hielo y la envía por mensajería. Varios días después llega al interesado en perfecto estado de revista. Para consumir ipso facto.
Y esto es todo amigos. That’s all folks!

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AECOC no se merece este sector

Desde hace 15 años AECOC, la Asociación Española de Codificación Comercial, celebra su anual Congreso de Ferretería y Bricolaje. En poco más de 24 horas, una ínfima parte del sector se retrata -alrededor de 500 euros cuesta la asistencia- y a través de ponencias, conferencias o mesas redondas, más o menos prácticas, la dirección de la asociación, con la colaboración del Comité de Ferretería y Bricolaje, nos ofrece una toma aérea bastante precisa de la situación de nuestro mercado. O, al menos, la más precisa, porque no hay otra.
Cuando todos y cada uno de los proveedores se baten el cobre peinando cada metro cuadrado de polígono industrial, disparando la palabra precio desde cada esquina y enfrentándose a usureros descuentos anuales –el diezmo rappeliano ejercido por la distribución tradicional y moderna- a cambio de inexistentes compromisos, Aecoc nos regala un palco. Una butaca desde la que contemplar este escenario intrincado, un bosque pleno de maleza y espinos, sombras y árboles retorcidos; desde la que contemplar lo que pasa, por qué pasa y qué podemos hacer para que deje de pasar o siga pasando. Desde arriba siempre se ve mejor la salida. La confrontación se puede convertir en colaboración.
A subirse a esta atalaya de conocimiento renuncia cada año alrededor del 95 % de los proveedores del sector. Nos movemos en un mercado de alrededor de 1.500 empresas que ofertan artículos y el número de los congregados siempre oscila entre los 190 y los 300 del lustro prodigioso; si descontamos a la distribución, que supone un tercio del total de asistentes y al resto de oficiantes…¿Dónde están los fabricantes y comercializadores?
¿No tienen los empresarios 500 euros/año para enviar el emisario más preparado y recoger esta inteligente cosecha que les ayude a superar la dictadura del precio? Siempre tuvieron los bolsillos repletos para grandes mariscadas, coches de alta cilindrada y noches de desenfreno en catedrales de neón.
Seguro que el Congreso es mejorable, que algún ponente debería pensar menos en vender su empresa cuando sube a este escenario, que el tiempo para el debate en las mesas redondas podría prolongarse, que en la pausas habría que fomentar el intercambio de conocimientos comerciales –me niego a llamarlo networking- … pero este encuentro anual sigue siendo único, por lo que aporta.
De esta XV edición me quedo con la sobredosis de optimismo de Ignacio Sánchez, director general de L&M en España, y, como contraste, con el funesto pronóstico de Francesc Martínez, presidente de CIFEC, para el actual modelo de centrales de compra. Si no se pone el punto de venta en el centro de la estrategia, la ecuación siempre tendrá saldo negativo. A pesar de la valentía del responsable de la cooperativa catalana, su súplica de diálogo sin reservas podría llegar tarde. Si no se dan prisa, las cooperativas y centrales de compra podrían quedar mudas para siempre.

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Irresponsables de compras o el deterioro de los procedimientos comerciales (1ª Parte)

Investido de mi segunda personalidad, la de comercial, no puedo dejar de acordarme del desgaste que sufren los diversos pasos que tienen como objetivo hacer crecer las ventas. Y me acuerdo para mal. En este predio de la ferretería y el bricolaje, cuando las plañideras de las no ventas se reproducen como roedores y acaban por devorar hasta los brotes blancos, nunca estuvieron tan arrumbadas las buenas artes comerciales. Y no digo que el panorama no sea complicado pero …¿para qué sirve propagarlo?.
Medio millón de kilómetros recorridos por toda la geografía española –con la excepción de Cataluña y Baleares- visitando fabricantes y comercializadores –cada vez más de los segundos y menos de los primeros- y, la situación, reproducida a continuación, con mínimas variantes, nunca ha dejado de repetirse. Por tierras de olivares en Jaén, entre los almendros de las tierras altas alicantinas, conduciendo con el aroma de eucaliptos gallegos o entre tejos milenarios que se asoman al caserío vasco. Siempre en boca del propietario o del responsable comercial de la firma:
“Después de meses de intentar acercarme al responsable de compras de la central de compras X, me citaron en su sede de un día para otro; cargué el coche de muestras, catálogos y a las 9 de la mañana estaba llamando a su puerta. Estoy seguro de que mi producto es fiable, mis precios competitivos y mi servicio notable. Salí creyendo que tenía un cliente nuevo. 8 meses después nadie me atiende al teléfono ni contesta mis mails…”
Este improcedente silencio –casi me atrevería a llamarlo administrativo- lo practican la gran mayoría de las cooperativas y centrales de compra de ferretería y bricolaje. De casi de todas lo he oído contar por lo que infiero que, de aquellas de las que no tengo pruebas orales, es que el azar no me había puesto en el sitio apropiado.
Conocer todas las posibilidades que nos ofrece el mercado es obligatorio para cualquier responsable de compras que se precie de hacer bien su trabajo. Dar curso, en sentido positivo o negativo, a la gestión comercial iniciada tiene que ver con la profesionalidad y, también, con la educación.
Trabajar en un entorno hostil no nos da licencia para comportamientos tan descarnados. Un poco de humanidad….

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“Más vale acostarse sin cenar….

…que levantarse con deudas”. La cita es de Benjamin Franklin, que quede claro. En C de Comunicación, ¡compañeros!, siempre citamos las fuentes utilizadas. Volviendo a lo que nos aflige; Franklin, uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos, vivió en el siglo XVIII, fue político, científico e inventor y estaba tan cerca de nuestro negocio que fabricó velas y jabones, además de trabajar como tornero, albañil o carpintero. Tuvo 16 hermanos y orígenes humildes por lo que hambre, en sus primeros años, debió pasar un poco. No hay mejor escuela para desarrollar una vida sensata. Con esta cita quiero rescatar los comportamientos austeros y abogar por un estilo de vida más mesurado y, sin duda, ético. Después de siglos de miseria ha bastado un lustro prodigioso –ni siquiera una década-, para que los españoles nos hayamos apuntado al carro del dispendio y de los excesos furibundos. A lomos de un caballo desbocado galopamos en busca de un mañana en el que el esfuerzo quedara desterrado. Olvidamos que no es más rico el que más tiene si no el que menos necesita. Prohibido echar las culpas a los bancos o a los políticos. Todos somos culpables y lo suficientemente creciditos para asumir nuestras decisiones. Como diría el humorista José Mota “Ellos se pusieron ofrecidos y nosotros nos vimos obligados”.
Mi abuelo, penitente ciudadano de nuestra dura pos guerra, decía que cuando uno gana tres, hay que dedicar una parte a comer, otra a comer algún día mejor y, la tercera parte, ahorrarla para nunca dejar de comer.
De la frase de Franklin me quedo con la consecuencia adelgazante de la abstinencia nocturna en época de deudas. Como todos sabemos que el principal deudor es la Administración Pública cada vez más voces claman por el adelgazamiento del Estado. De ahí para abajo, autonomías, ayuntamientos…
Y en nuestro sector…¿Qué? Cuanta gente sin dormir por los descalabros de negocios volátiles, comportamientos mercantiles atrabiliarios o aventuras insensatas. Nireo, Benitez Guillén, Radoca, Martí, Euskotécnica, Cafer, hitos en la memoria que han provocado noches de insomnio.
De traca lo que me comentaba viajando por tierras de la comunidad valenciana un modesto fabricante. “Cuando reclamé al bufete de abogados que se había hecho cargo de la suspensión de pagos de un conocido distribuidor los veinte mil euros que me adeudaban, con sorna me dijeron que los habían utilizado para pagar sus emolumentos”. Casi nada.
Acabando con Franklin quiero recordar que su invento más conocido fue el pararrayos y que no nos vendría mal, uno de tamaño fenomenal, para paliar todos los males que aquejan al canal tradicional.

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Todos los ahorcados mueren…

Bienvenido, lector. Otro internauta más que pica. ¿Qué? ¿Buscando referencias, algo de nostalgia ochentera o, más bien, evadirte de la horrenda realidad que nos rodea? ¡Pero si este es un blog serio de una web profesional! Aquí no hablamos de cadalsos ni de órganos enhiestos –parados que diría un cubano en memorable paradoja-, sino de productos, de evolución de las ventas, de estrategias de marketing, de ese raquítico mercado que supervive gracias al pulmón de acero al que le han enchufado políticos y banqueros, banqueros y políticos. El resto, y no hay excepciones, los pringaos, a trabajar y pagar impuestos. Pero ya que te has metido, querido lector, no te salgas… hasta el final.
En realidad el blog debiera haberse titulado “Todos los infoxicados mueren desinformados”, pero ¿quién habría entrado? Hay que levantar las cifras del blog. También en C de Comunicación dependemos de la guillotina de las audiencias –otra vez el cadalso-. Y este blog que acaba de nacer, necesita nutrientes de primera; como fue un buen amigo gallego el que inauguró los comentarios de la sección, no sé por qué me acordé de Siniestro Total. De ahí al titular seminal de este segundo post, sólo hay un paso.
El término infoxicación –del anglo Information overload-, fue acuñado hace la friolera de 40 años pero nunca ha estado tan vigente. No es otra cosa que la sobrecarga informativa y al enfermizo episodio ha contribuido, sobremanera, el envío indiscriminado y masivo de correos electrónicos en el último lustro. A pesar de movernos en un entorno profesional no es extraño encontrarse con frecuencia comentarios del tipo: “Tengo más de mil correos sin abrir”; “Llega tanta información que la desvío a la carpeta de spam”; “no abro esa dirección de mail desde hace varios meses”…
En la era de la inmediatez, aunque no seamos brokers de bolsa, necesitamos conocer qué está pasando día a día en nuestro sector y mirar para otro lado o someterse a un apagón informativo demuestra, sin ambages, negligencia profesional.
La gestión diaria del correo es una buena práctica que nos obliga a seleccionar y prestar atención solo a aquella información útil para nuestro negocio. Utiliza las herramientas que existen para la discriminación positiva del correo y date de baja de aquellos servicios que te informen tarde, mal o nunca. No olvides que en toda comunicación el ruido contribuye a la desinformación y estar desinformado en el siglo XXI es una vía rápida hacia el fracaso comercial.
Como colofón, pedir a la Real Academia de la Lengua que haga un hueco en el diccionario a la palabra infoxicación; no hay mejor forma de referirse a la intoxicación informativa.
Lo dicho y, más en estas fechas, a purgarse tocan.

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Una fresa se sincera

No entendía la situación; había sido concebida para desbastar de la forma más eficiente posible y llevaba por lo menos cuatro años en el estante esperando que alguien la comprara.

Toda una fresa frontal de desbaste, forjada con la aleación de metal más sofisticada y pensada para desempeñar un trabajo preciso, limpio; y para durar muchas horas girando sin descanso acoplada, a diferentes revoluciones, con una de esas máquinas relucientes y engrasadas, ergonómicas hasta decir basta en una coyunda fructífera y voraz.
Ni se había estrenado; deprimente.

Entre sus primeros recuerdos, aquel calor extremo y sus átomos, confusos, pactando diferentes densidades con aquellos primos con quienes la obligaron a mezclar sus células. ¿Cómo se llamaban? Vanadio, Wolframio o ¿era molibdeno? Luego, la líbido alterada, cuando aquel robot -¡qué prestancia!- la había incrustado entre sus hermanas de camada.
Después la breve espera en el almacén, siempre el reflejo de la nieve en la ventana y un largo viaje en camión hacia tierras más cálidas.

¡Qué nervios el día del debut! Anclada a un expositor bicolor de nueva generación, sus 8 mm de diámetro refulgían sin desmayo en aquella coqueta ferretería manchega. El mecanismo sonoro que anunciaba la apertura de la puerta de entrada no paraba de chillar y cientos de profesionales, con las botas sucias, se acercaban con descaro para palpar la mercancía; más de una vez pensó que la tocaba salir a escena. Incluso una vez llegó hasta el mostrador; ahí comenzó su mala suerte. Un dependiente despistado confundió su ubicación en el expositor y tuvo que ver, desde la esquina, como sus compañeras iniciaban el viaje sin retorno. Cuando la tocó volver hasta su hueco original, la campanilla apenas sonaba.

Ahora nadaba en un mar de polvo y compartía espacio con un destornillador y una maza que ni siquiera eran de la misma marca. Los pobres, más de una vez se habían despeñado, incapaces de relajarse en unos ganchos que no estaban pensados para ellos. Como colofón al desastre, los habían tapado con un contenedor lleno de bombillas de bajo consumo de las que, además, decían que eran chinas ¡El colmo del desprestigio!

Corría el mes de diciembre de 2011 y la radio no paraba de gritar lo estresados que estaban los mercados  y la escasa fiabilidad de casi todo lo que nos rodeaba. Hasta ETA decía que ya no iba a matar más….

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