Guindillas en la terraza

No hay doble lenguaje ni ningún mensaje subliminal; les hablo de lo que he acabado considerando mi cosecha. A comienzos de verano mi mujer puso en la terraza un metro cuadrado de huerto urbano. Cuando la vi metida en faena la miré con absoluto escepticismo. Me explico. Soy hijo de agricultor y en la tierna adolescencia en Pozuelo de Alarcón, el ahora pueblo más rico de España, me tocó con frecuencia ayudar a la familia en las labores del campo en lo que fue la última explotación agrícola comercial más cercana a la Puerta del Sol.  Recuerdo un tórrido verano en el que con mi hermano y mi primo nos tocaba, día sí día no, trincar  entre 250/300 kgs de pepinos. Los riñones también se acuerdan. Tampoco olvido que, más de una vez, tuve que dejar la caña y la reunión con los amigos pijos más acrisolados para encaminarme a la huerta. No se equivocan si imaginan el rubor del aprendiz de adulto y espero que les sirva para entender mi indiferencia inicial. Pocas semanas después me aplicaba en el riego.  A la postre la producción de cherrys ha sido escasa y de mala calidad, la de pimientos lustrosa; dio para una sartenada. Pero el verdadero éxito llegó con las guindillas. Todo el verano produciendo; con buen tamaño y la cantidad justa de capsaicina, el picante que cada vez se demuestra más eficaz para dolencias varias.

Con esta introducción quiero contarles que el huerto urbano ha llegado para quedarse y que, con su entrada en las terrazas y áticos de las grandes ciudades, se abren múltiples oportunidades de negocio. En nuestro sector hay puntos de venta involucionistas e impermeables a los nuevos productos y, otros, verdaderamente camaleónicos que aprovechan cada centímetro de lineal para abrazar la venta de las tendencias en boga. Llámese calzado de protección laboral, el menaje de última generación o el sustrato y los accesorios de riego. Los últimos siempre tendrán asegurada la pervivencia.

No se olviden que para el gasto en ocio las penurias económicas no existen. Mis guindillas serán las menos rentables del mercado; las más caras que me he llevado a la boca pero son mis guindillas.

Aprovechando la celebración de Eurobrico e Iberflora vamos a organizar desde Grupo C de Comunicación una media jornada el martes 27 de septiembre por la tarde con el Jardín como protagonista del negocio. El acto va a estar patrocinado por Flower, Bayer, Nortene y S&M Saneaplast Metalsant y contará con la presencia de la distribución más comprometida con el jardín. Ya tenemos confirmada la presencia de QF + con Ricard MuláComafe con Jorge De Luz, L&M con Celina de Manuel, Coinfer con Rosa Santos, Bricor con Fernando Cuesta y Bricorama con Eva Moreno. La convocatoria no está cerrada y de lo que se deriva de la misma daremos buena cuenta en la revista Cuadernos de Ferretería y Bricolaje de noviembre.

Este verano he sido capaz de comer al lado del Coliseo de Roma un pasta sublime; y encima barata. No esperen glamour pero, entre ruina y ruina, imprescindible: Pasta Chef.

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