El sistema eléctrico español: diversificado, sobredimensionado, aislado…

El sistema de producción de energía eléctrica de España tiene unas características que lo hacen especialmente inadecuado, tanto para satisfacer nuestras necesidades energéticas como por el coste que representa tanto para nuestro país como para los sufridos consumidores, ya que pagamos una de las energías eléctricas más caras de Europa. Las describo brevemente en este artículo:

  1. Diversificación

En la actualidad, España tiene una gran cantidad de potencia de producción de energía eléctrica instalada, 108.300 millones de vatios (MW) a finales de 2015, distribuidos entre las distintas fuentes de generación de acuerdo con la siguiente tabla:

Fuente: Informe REE 2015.
Fuente: Informe REE 2015.

 

En la segunda columna de la tabla se especifica la cantidad de potencia correspondiente a cada tipo de central eléctrica, atendiendo a la clase de combustible que utiliza para obtenerla; en la tercera columna se detalla el porcentaje de la potencia instalada que representa cada una de ellas; en la cuarta columna aparece el porcentaje de energía generado sobre el total por cada una de las tecnologías del mix y, finalmente, la quinta columna indica el coeficiente de disponibilidad de los tres únicos tipos de centrales sobre las que Red Eléctrica (REE) suministra datos. Dicho coeficiente indica la relación entre la producción real alcanzada y la que se habría podido obtener si las centrales hubieran funcionado a su potencia nominal durante todo el tiempo en el que estuvieron disponibles para el sistema.

La energía de origen nuclear: aunque tiene únicamente el 7,3% de la potencia instalada, produce más del 20% de la electricidad que consumimos, con un coeficiente de utilización que es muy próximo al 100%. Esto ocurre porque las centrales nucleares no se pueden desconectar del sistema con la misma facilidad que las de combustibles fósiles, por lo que están en funcionamiento de modo permanente, salvo paradas por recargas de combustible o por averías de cualquier tipo.

  1. Exceso de capacidad instalada

Las centrales que generan electricidad a partir de combustibles fósiles –las tres primeras filas de la tabla– fueron las responsables de la generación de la mayor parte de la energía eléctrica consumida durante el año pasado, el 41% del total, aunque es de destacar la escasa aportación de las centrales de ciclo combinado respecto a su capacidad instalada, dando lugar a un coeficiente de disponibilidad extraordinariamente bajo. Esto, que es una disfunción muy evidente del sistema, se debe principalmente a las centrales de ciclo combinado (el 25% del total de la capacidad instalada), que se construyeron sin control ni planificación una vez liberalizado el mercado eléctrico en 1997.

En los picos de demanda de energía (a mediodía y a primera hora de la noche), sólo se necesitan 42.000-46.000 MW, lo que supone que solo se necesita el 43% del total de la capacidad instalada. El coste que esto representa es muy evidente. 

  1. Aislamiento energético

Dado el exceso de capacidad instalada, nuestro sistema eléctrico produce con frecuencia más energía de la que se necesita. Sin embargo, vivimos en una auténtica isla energética, ya que apenas realizamos intercambios con nuestros vecinos, Portugal y principalmente Francia. Esto se debe a las limitaciones de la conexión con el segundo país y aunque recientemente se ha abierto una nueva línea de alta tensión para aumentar la capacidad de interconexión, seguimos teniendo una capacidad de interconexión muy limitada, por lo que la energía producida en exceso se desperdicia.

  1. Estancamiento de las energías renovables. Tras el auge experimentado en el período 2004-2008, desde el año 2012 se ha producido un freno a las energías renovables debido a las políticas restrictivas impuestas por los actuales responsables del Ministerio de Industria. Sobre esta cuestión escribí mi anterior entrada a este blog, por lo que remito a ese artículo al lector interesado en esta cuestión. Esta disfunción hace que tengamos una dependencia energética con el exterior superior al 70%, valor que podría reducirse si se potenciara el sector renovable.
  1. Modelo de producción centralizado. El sistema de generación de energía está en manos de pocas compañías, que actúan en régimen de oligopolio. Este hecho tiene importantes consecuencias, entre otras en el elevado precio de la electricidad.

En la próxima entrada a este blog, describiré las posibles actuaciones que deberían llevarse a cabo para superar las limitaciones y disfunciones descritas en este artículo.

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