Una pertinaz sequía

En países de secano como el nuestro, es habitual la exposición a ‘pertinaces sequías’, cuando la ausencia de lluvias reseca campos y bosques. En tiempos pretéritas se sacaban los santos y las procesiones a la calle o se culpaba a los judíos de la desgracia. Hoy en día, en que vivimos épocas de descreimiento general, lo más sagrado es el móvil, las redes sociales o cazar pokemons, por lo que los santos solo se sacan por Semana Santa… en que además suele llover, al menos en Sevilla.

También la sequía era motivo para que el dictador, después de una corta peregrinación bajo palio, dedicase los escasos recursos que la autarquía permitía, a construir pantanos… (lo cual, visto lo visto, no parece ahora tan mala idea).

Una sequía por falta de agua es seria. Yo quiero referirme a otra que también trae mucho peligro, que es la sequía de liderazgo, de valores, de solidaridad, de generosidad y otros elementos positivos, que se viene dando tanto en todos los ámbitos, sean  sociales, empresariales y/o políticos.

Por un lado, escasea el agua y, por el otro, faltan dirigentes que sean capaces de ilusionar, de motivar, de convencer, que propongan planteamientos sociales y económicos que den respuestas a las múltiples demandas sociales reales y asuntos vitales pendientes, con lo que el ambiente se va envenenando a la espera de soluciones que nunca llegan.

El panorama desolador es tanto a nivel autonómico, como nacional e internacional. Gobiernos en funciones sin apoyos, para sacar ni presupuestos ni leyes. Candidatos impresentables que aspiran a liderar los países más poderosos… o que ya los lideran y no hay quien los saque de su poltrona.

Una mirada a la prensa diaria pone los pelos de punta. Declaraciones incendiarias de quien tiene poder para mandar lanzar cabezas nucleares o, a nivel casero, en desfile constante por los tribunales de añejas personalidades de la economía y de la política, ahora caídos en desgracia… social y política, que no económica.

Todo es puro impasse. Es estar a verlas venir o a ver si pasa el cadáver del oponente primero que el mío. No hay grandeza ni visión, solo postureo. Predomina ante todo el yo mayúsculo y luego más de lo mío. Sólo lo mío interesa.

Ante este panorama, no nos queda más remedio que construir, emulando al dictador, nuestros propios pantanos en los que seamos capaces de almacenar, además de una infinita paciencia, conocimiento, buenas prácticas, experiencia, talento, recursos, inteligencia, creatividad y relaciones, porque esta será la única ayuda que podremos esperar, la que venga de nosotros mismos.

Del entorno no cabe esperar refuerzos. No vendrá el séptimo de caballería al rescate. Más bien al contrario, nos acosarán nuevas hordas de incompetentes dispuestos a parasitar el fruto de nuestro esfuerzo.

De momento, alguien ya se ha buscado la vida. Ya no se venden más focos halógenos, ahora hay que comprarlos led. De entrada, 10 euros de vellón del nuevo, contra 2 euros que me costaba el antiguo. Me aseguran que duran más, que son más sostenibles y todo eso… Vale, pero me huelo que alguien ya se está construyendo su pantanito, llenándolo con 8 euros adicionales de mi bolsillo…- ‘foquito a foquito voy llenando el saquito’-.

Ante la pertinaz sequía, un sector ya ha empezado a reaccionar… saben más que los ratones coloraos o tienen buenos amigos en el legislativo… lo que también ayuda a quitar la sed.

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