Los esforzados de la ruta

A pesar de estar en plena época del Tour de Francia, prueba inspiradora de memorables siestas y alguna que otra gesta, no me referiré esta vez a los ciclistas, sino a otros verdaderos esforzados de la ruta, a otros corredores mucho más anónimos y que tienen que soportar etapas reinas casi todos los días. Estos no son otros que los vendedores autónomos de venta directa, la llamada venta puerta a puerta o a puerta fría.

No puedo imaginar en el mundo de hoy en día, en que el trato interpersonal basado en el respeto y la consideración del otro son asignaturas en claro declive, perdidas ya la práctica diaria e incluso la teoría, decía que no puedo imaginar una labor más meritoria y esforzada, que la de llamar puerta a puerta para intentar vender un artículo honradamente.

El mérito está en la constancia y la resiliencia. La propia naturaleza de intentar vender conlleva con mucha frecuencia contestaciones del tipo “no gracias, no me interesa”, en el mejor de los casos, y también, con seguridad, a frecuentes actitudes destempladas y agresivas, “¿a ti quién te ha dejado entrar?”, “venga, ¡váyase o llamo a mi marido!”, ”lárgate o te echo el perro”… Supongo que hay cada día mil batallitas que se podrían contar.

Lejos están aquellos tiempos en que te abrían la puerta y te decían “buenos días, ¿en qué le puedo ayudar?”, “pero pase usted, no se quede fuera, que hace mucho calor “, o “¿le apetece un café o un vaso de agua?” Hoy en día, en que la prensa viene a diario con engaños y estafas en las que cualquier truco vale para cobrarte una factura falsa de la luz o hacerte firmar un contrato ful o entrar en casa para sibilinamente robarte, ser en este contexto miembro de este ejército de comerciales aguerridos tiene un mérito enorme.

Este ejército está compuesto por más de 150.000 soldados, de los cuales dos tercios son mujeres, con creciente incorporación de gente joven (las razones son evidentes), tienen una cartera de más de 10 millones de clientes, con un tique medio de 67 euros y la mayoría venden perfumes, cremas, bisutería, ropa y también alimentación. Han aumentado sus ventas con relación al año anterior en un 5.5 %. ¡Chapeau!

Dicen que las comparaciones son odiosas. Yo no estoy demasiado de acuerdo; tal vez lo  pueden ser para el que en la comparación queda, como diría Pedrerol, ¡retratado! No sería una mala práctica que, a aquel dependiente o empleado que por costumbre suele quejarse de todo, del horario, de lo pesados que son los clientes, del calor que hace en la tienda, de que tiene que ir cada día afeitado, etc., decía que no estaría mal que. durante una temporada. tuviera que ganarse las algarrobas vendiendo a puerta fría. Puede que en la calle descubriese la verdad de la vida.

Venta por Internet, online, offline, en centros comerciales, de cercanía, venta telefónica, venta asistida, empresas que te hacen la compra y que te la envían a casa, todas las formas de vender y la clásica, la de toda la vida, la del vendedor que viene a tu casa, ha aguantado tiempos y tormentas… y todavía subsiste… el muerto parece que goza de buena salud.

Me alegro por ello. Es una salida posible y muy honrada para mucha gente que tiene que  ganarse la vida.

Seguramente que de encontrarme en el trance (difícil terreno el de Barcelona ciudad), no les compre nada, pero no me impedirá tratarlos, si es que se da el caso, con el máximo respeto… y un punto de callada admiración, la que se tiene por los que escalan montañas… la que hay que tener a estos otros esforzados de la ruta.

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One thought on “Los esforzados de la ruta

  1. Excelente artículo Alberto sobre la venta fría, y la frialdad de algunas puertas que nunca se abren. Pero te digo una cosa, un vendedor capaz de sobrevivir en un entorno así de hostil, será capaz de disfrutar de lo lindo en cualquier otro escenario.
    Buen verano amigos.

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