Más partículas

En los últimos días he tenido la suerte de poder visitar dos de las factorías de neumáticos más importantes de la península ibérica, ambas del fabricante francés Michelin. La de Valladolid, con 40 años de historia y una plantilla de 1.700 personas, fabrica principalmente neumático agrícola con una producción anual de unas 23.000 toneladas de caucho. Por su parte, la de Aranda de Duero está especializada en neumático de camión y autobús y cuenta con una capacidad de 145.000 toneladas al año.

Las dos visitas me dieron la oportunidad de ser testigo in situ del complicado proceso de fabricación: la carcasa flexible construida con hilos de acero embutidos en goma, la banda de rodadura formada por lonas y capas de goma que ofrecen la mejor escultura para rodar, los procesos de verificación… La técnica utiliza diferentes compuestos, unos de origen natural como el caucho y otros químicos como negro de humo, acero, elementos textiles, óxido de zinc, azufre o metales pesados como el cobre, el cadmio y el plomo. Un producto industrial mimado por la más avanzada tecnología.

Pero tanta carga inorgánica puede suponer un quebradero de cabeza para aquellos científicos guardianes del medioambiente ya que la goma se desgasta con la abrasión y la fricción con el asfalto y se acaban por desprender ínfimas partículas contaminantes. Estas partículas, que proceden del desgaste de neumáticos y del polvo del asfalto, son serios contaminantes del aire y se están convirtiendo en un incipiente problema.

Además, y según las últimas investigaciones, el uso del freno y del embrague produce otras sustancias tóxicas también minúsculas que son inhaladas por personas y que pueden llegar a filtrarse por los desagües hasta incorporarse, incluso en el consumo humano de manera directa. Se trata de partículas metálicas con una toxicidad aún por determinar pero con una alta concentración en determinados puntos con tráfico elevado.

El tema se acrecienta por el aumento de peso de los nuevos modelos de vehículos. Cada vez se incorporan más accesorios y, además, la tecnología eléctrica hace que los coches ganen peso, lo que intensifica el uso de los frenos con el consiguiente desgaste de los neumáticos y la comentada emisión de partículas sospechosas. Aún no están reguladas estas emisiones pero las políticas de movilidad sostenible apuntan en esta dirección. Así que a ver qué se nos ocurre a nosotros entre la tómbola montada por la alcaldesa Carmena para el centro de Madrid y la nueva gestión de Gregorio Serrano como director general de la DGT. Y todo esto espero que sin infartos.

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One thought on “Más partículas

  1. Buenos días, parece que usted ha descubierto America. perdone la ironia…
    Veamos todo contamina, y creo que lo que se ha olvidado en su blog, es el gran desarrollo y innovación de los fabricantes Premium, luchando para que sean más ecològicos y mejores los neumáticos que nosotros llevamos cada día, y no entre a diferenciar usted entre un fabricante Premium y un fabricante Bugdet que no mira por el medio ambiente, ni por nada que no sea el precio.
    Creo que es desafortunada su apreciación, però el debate es opinar.

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