¡Arde Seseña!

Parece que uno no tiene suficiente con haber sido embaucado por los sueños megalómanos de Paco El Pocero, un constructor sin escrúpulos que pretendía construir de la nada una ciudad dormitorio.  Engancharse a una vida burguesa en el campo manchego y a pocos kilómetros de La Puerta del Sol era un espejismo para muchas familias que adquirieron sus casas entre la multitud de bloques levantados en el barrio de El Quiñón, en el municipio toledano de Seseña.

Aquella macro urbanización de ensueño pronto acabó convertida en una ciudad fantasma, sin apenas servicios ni las comunicaciones prometidas. Un erial de ladrillo que ni siquiera comenzó a despegar, cuyas grandes avenidas estaban desiertas, los locales comerciales sin dueño y el gran parque central – que lleva el nombre de la mujer de El Pocero- sin niños que jugar. Fueron años difíciles en que las propiedades pasaron a manos de los bancos, convirtiéndose en un referente del fiasco financiero.

El despegue del barrio empezaba a ser una realidad. Lento y lleno de dificultades, su paraje urbanístico tomaba vida por el empuje casi estajanovista de sus propietarios. Pero por si fuera poco, el distrito acabó desarrollándose con un inquietante y metastásico vecino: el vertedero de caucho más grande de Europa frente a 5.000 viviendas.

Un cementerio ilegal de neumáticos que ha ido acumulando a escasos metros de la mega urbanización una mancha negra de 98.000 m2. El desolador vertedero se reparte entre los municipios de Valdemoro y Seseña , lo que ha podido complicar las responsabilidades entre dos Comunidades Autónomas y el Ministerio de Medio Ambiente.

Con tal panorama, amanecimos el pasado viernes trece con una gigantesca nube negra visible desde cualquier punto de Madrid. Los cinco millones de neumáticos habían comenzado a arder desencadenando un paisaje de fuego dantesco. Llevamos una semana de combustión y ni las mayores dotaciones de bomberos han podido sofocar el incendio. La nube tóxica aún sigue desprendiendo sustancias contaminantes que elevaron a peligroso para la salud el nivel de alerta. – Y nos ha vuelto a tocar, lamentan sus vecinos.

Ha habido dos décadas de incompetencia entre la Comunidad de Castilla – La Mancha, Comunidad de Madrid y Ayuntamiento de Seseña. Gestores públicos contratados para inflar presupuestos, denuncias de ecologistas, sanciones del Seprona, vigilancia de Guardia Civil… Incluso alguien puede preguntarse por la actuación de los dos SIGs (Sistema Integrado de Gestión de neumáticos Fuera de Uso) que existen en la actualidad (SIGNUS y TNU), pero el origen del vertedero es anterior al 2005, fecha del Real Decreto que obliga a la gestión de NFU.

Tuya mía tuya… ahora parece que el único culpable es un pirómano que ha iniciado el incendio en 3 puntos con acelerantes. Pero el ciclo se cierra donde comenzó, familias que llevan mascarillas para poder respirar y vecinos que se marchan temporalmente cerrando aquellos hogares que El Pocero visionaba como paradigma de una mejor calidad de vida. Por cierto, la Agencia Tributaria ha publicado recientemente una lista de deudores con la Hacienda Pública a final de 2015 en la que se puede encontrar a Francisco Hernando.

Lo dicho: los paganos siempre… son los mismos.

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